Critica contra Soldados de Salamina en la obra de Isaac Rosa El vano ayer

El vano ayer es un libro escrito por Isaac Rosa y fue publicado el año 2004. Es una obra que narra el proceso de construcción de la novela y al mismo tiempo narra la historia de los protagonistas de la obra. Los protagonistas son Julio Denis, un profesor de la universidad, y André(s) Sánchez, un alumno de la universidad, y el narrador intenta averiguar que les pasó. Sin embargo, en vez de concentrar en las historias de los protagonistas, el libro concentra más en probar diferentes estilos cómo narrar la historia, y en el rol del lector al leer la novela, o las novelas que tratan del franquismo en general. Así que, en la novela domina el metadiscurso, pero también la hibridez por los diferentes estilos. El libro hace a su lector reflexionar sobre cómo percibimos el pasado a través de la literatura, pero también pensar en cómo percibimos el pasado a través de diferentes estilos o géneros literarios. La obra también hace al lector reflexionar sobre su responsabilidad, pero también pensar en la responsabilidad que tienen los autores. Además, El vano ayer contiene varias referencias a otras novelas escritas sobre la Guerra Civil o el franquismo, y una de las más destacadas es Soldados de Salamina escrita por Javier Cercas.  

Soldados de Salamina es una obra que narra el proceso de escribir la propia obra. En el centro de la novela es la historia de Rafael Sánchez Mazas, un escritor y falangista de alto rango, el que se libró de su fusilamiento durante la Guerra Civil de una manera misteriosa. Esta historia enigmática inspira a Javier Cercas, también el narrador y la protagonista de la obra, a intentar averiguar que realmente pasó años atrás y a escribir la obra Soldados de Salamina. Aunque ambas novelas parten de las mismas condiciones (hay que descubrir qué le pasó a alguien), las similitudes no van más para allá. 

En El vano ayer no se menciona de nombre ningún autor que se critica, pero es evidente que Soldados de Salamina por lo menos forma parte de las novelas que tratan del franquismo, las que sí que se critican en la obra. Se critican las novelas que no requieren la participación activa del lector y que cuentan sobre el pasado, pero no muestran lo que realmente pasó. Todo esto causa, según el narrador de El vano ayer, que el lector no piensa de forma crítica mientras este leyendo y de esta manera estas novelas corrompen la memoria de los lectores. Además, se critica que normalmente en las novelas, las que tratan del franquismo y de la Guerra Civil, suelen ser muy marcados los roles de los héroes valientes y buenos, y los roles de los malos malvados y terribles. “Mucho cuidado con los héroes, con los luchadores ejemplares, esculturas de una sola pieza que ni sombra proyectan bajo el sol; mucho cuidado con los héroes, especialmente si son jóvenes. De la misma forma que debemos tener precaución con los villanos, que como los héroes se burlan del autor y se enrocan en caracteres sin aristas, como marionetas del bien o del mal…”.  

La obra de Rosa también critica las novelas asombrosas y cinematográficas, a las que sin duda pertenece Soldados de Salamina. No exactamente por el estilo de narrar, porque a veces el estilo parece periodístico, sino por la búsqueda por la verdad que hace que la novela parezca casi como una novela policíaca. Dice el narrador de El vano ayer: “Atención: la mecánica repetición narrativa, cinematográfica y televisiva de ciertas actitudes, roles o simples anécdotas descriptoras de un determinado fenómeno o período consigue convertir tales elementos en tópicos, más o menos afortunados clichés que, cuando son utilizados en relatos  provocan a la vez el malestar del lector inquieto y el sosiego del lector perezoso.” 

Una cosa que muestra también lo satírico de la novela de Rosa, es cómo el narrador elige a uno de los protagonistas para la historia que quiere contar y cómo revela su destino. En El vano ayer la historia que sirve como herramienta para examinar las diferentes maneras de contar sobre el franquismo es la de Julio Denis y de André(s) Sánchez. En los principios de la novela, cuenta el narrador que eligió el profesor porque vio su nombre al margen de un libro de historia, y luego, a lo largo de la novela él ofrece al lector diferentes posibilidades sobre qué le pasó a Denis, que pueden ser de verdad o no, y por causa de ello queda para el lector averiguar y reconstruir la historia de Julio Denis. Al contrario, en Soldados de Salamina el narrador-protagonista elige para la historia que quiere contar un personaje conocido con una historia enigmática. Además, intenta reconstruir él la verdadera histora de este personaje y ofrecerla hecha y descifrada al lector. 

Por último, hay una frase que parece demasiada oportuna para que no hiciese referencia a Soldados de Salamina. En Soldados de Salamina el narrador usa el termino relato real de vez en cuando para referir a su propia obra: “…decidí también que el libro que iba a escribir no sería una novela, sino sólo un relato real, un relato cosido a la realidad, amasado con hechos y personajes reales, un relato que estaría centrado en el fusilamiento de Sánchez Mazas y en las circunstancias que lo precedieron y lo siguieron”. En El vano ayer, ya en las primeras páginas el narrador menciona lo siguiente cuando está contando sobre su búsqueda por información sobre Julio Denis en la biblioteca: “…tras varios días de disciplinada visita a la biblioteca nuestra pesquisa alcanza un minúsculo éxito, pues nuestro profesor es nombrado, sólo nombrado, por HermetLo cual, pese a seguir ajenos a esa ansia por entregarnos al relato real, nos decide a ampliar el plazo de búsqueda durante varios días”. Es decir, el narrador se dirige al lector y dice que no quiere escribir un relato real, pero seguirá buscando si hay algo más sobre el profesor Julio Denis. Cómo ya sabemos, no encontró nada más en los libros de historia.  

En conclusión, aunque Isaac Rosa no menciona en El vano ayer ni la obra Soldados de Salamina ni el nombre del autor de esta obra, Javier Cercas, es evidente que ella forma parte de las novelas que se critican. Por eso, se puede deducir incluso que la intertextualidad forma una parte importante de El vano ayer con los otros rasgos como la hibridez, y el de exponer y exigir la responsabilidad tanto por parte del autor como del lector.  

 

Fuentes: 

CERCAS, Javier (2001): Soldados de Salamina. Tusquets Editores, Barcelona. 

LIIKANEN, Elina (3.11.2017): “Powerpoint de clase: Soldados de Salamina (primera parte)”. Disponible en línea: http://blogs.helsinki.fi/literaturaguerracivil2017/archives/1094 Consultado: 16.12.2017 

LIIKANEN, Elina (1.12.2017): “El Powerpoint de la clase de hoy: El vano ayer (primera parte)”. Disponible en línea: http://blogs.helsinki.fi/literaturaguerracivil2017/archives/1208 Consultado: 16.12.2017 

ROSA, Isaac (2004): El vano ayer. Seix Barral, Barcelona. 

VALLE COLLADO, Mélanie (2006-2007): Juegos metaliterarios en El vano ayer de Isaac Rosa. Université de Liegè, Faculté de Philosphie et Lettres. Disponible en línea: http://ahbx.eu/ahbx/wp-content/uploads/2010/02/tesina-melanie-valle-collado.pdf Consultado: 16.12.2017 

Historia, ficción y casualidad en Soldados de Salamina

Soldados de Salamina (2001) de Javier Cercas narra cómo el protagonista-narrador Javier Cercas llega a escribir una obra – o un “relato real” – de la vida de Rafael Sánchez Mazas. Todo empieza cuando el narrador-protagonista Javier Cercas escucha la historia del fusilamiento del escritor falangista Rafael Sánchez Mazas por casualidad en una entrevista. Guiado por su curiosidad y obsesión por el escape de Sánchez Mazas, Javier Cercas intenta por todos los medios averiguar cómo y por qué Sánchez Mazas consiguió escapar de su fusilamiento. Cuando el protagonista-narrador Javier Cercas intenta reconstruir su “relato real”, le fascina y obsesiona particularmente un acto de heroísmo, es decir la decisión tomada por un soldado republicano de perdonarle la vida a su enemigo Sánchez Mazas. Consecuentemente, empieza una búsqueda infatigable para encontrar a un viejo soldado miliciano, Miralles, al que supone el soldado que le perdonó la vida al escritor falangista.

La novela mezcla lo real y lo inventado para problematizar los límites de historia y ficción. Las grandes líneas argumentales de la novela son ficticias, pero la novela incluye también varios personajes, acontecimientos y fuentes de información reales. De este modo, la novela demuestra el proceso narrativo detrás de la literatura y la historia. Pone de relieve que los textos históricos se asemejan a la ficción en el sentido de que nunca representan el pasado de manera completamente objetiva, sino son interpretaciones o construcciones subjetivas de los acontecimientos pasados.

Además de dirigir la atención del lector a la relación complicada entre historia y ficción, Soldados de Salamina enfatiza el papel de la casualidad tanto en la historia como en la escritura de la historia. En primer lugar, el narrador-protagonista Javier Cercas se interesa por la Guerra Civil y la historia de Sánchez Mazas por pura casualidad. Asimismo, los pasos que da en su camino de la búsqueda de la verdad son resultados del azar.

El papel de la casualidad está también relacionado con la despolitización de la Guerra Civil. La novela presenta la Guerra Civil como una serie de anécdotas inconexas sin grandes fundamentos ideológicas. La despolitización de la Guerra Civil se lleva a la práctica sobre todo mediante la despolitización de los personajes, ya que en la novela no hay personajes con convicciones políticas sinceras. Efectivamente, tanto los personajes ficticios como las figuras históricas de la novela eligen los bandos al que permanecen durante la guerra prácticamente al azar. El mismo Sánchez Mazas, conocido por ser miembro fundador del partido Falange Española, aparece en la novela como un hombre que desprecia la política y no cree realmente en las ideas falangistas. Según Soldados de Salamina, Sánchez Mazas se identifica como fascista y funda la Falange Española sin querer, igual que lo hacen los demás falangistas:

“Quizá Sánchez Mazas no fue nunca más que un falso falangista, o si se quiere un falangista que sólo lo fue porque se sintió obligado a serlo, si es que todos los falangistas no fueron falsos y obligados falangistas.” (136)

De misma manera, Miralles, el soldado republicano quien supuestamente salvó a Sánchez Mazas de la muerte, se muestra indiferente frente a la política, y se encuentra luchando por causas ajenas que ni siquiera es capaz de entender. La novela sugiere que Miralles es miembro del Partido Comunista simplemente por inercia:

“Antes de la guerra Miralles trabajaba de aprendiz de tornero; ignoraba la política [ …] Sin embargo, apenas llegó al frente se hizo comunista; el hecho de que lo fueran sus compañeros y sus mandos y de que también lo fuera Líster sin duda influyó en su decisión”. (155)

La falta de las decisiones conscientes e ideológicas caracteriza también el acto de heroísmo de la novela, es decir la decisión del soldado republicano de dejar vivir a su enemigo. La novela no narra directamente, porque el soldado republicano no delató a Sánchez Mazas, pero sugiere que su acto de heroísmo fue una combinación de circunstancias que no se podían prever ni evitar. De hecho, en Soldados de Salamina el heroísmo parece ser algo innato e intuitivo:

” Alguien que se cree un héroe y acierta. O alguien que tiene el coraje y el instinto de la virtud y por eso no se equivoca, o por lo menos no se equivoca en el momento en el único momento en que importa no equivocarse, y por tanto no puede no ser un héroe. O quien entiende, como Allende, que el héroe no es el que mata, sino el que no mata o se deja matar […] Yo creo que en el comportamiento de un héroe hay casi siempre algo ciego, irracional, instintivo, algo que está en su naturaleza y a lo que no puede escapar” (148)

En fin, Soldados de Salamina insiste en el carácter casual de los acontecimientos de la guerra para quitar la dimensión ideológica del conflicto, y de ese modo, sugiere que la guerra fue una locura colectiva en la que todos lucharon sin saber muy bien por qué, y todos fueron al mismo tiempo culpables y víctimas. La mezcla de la historia y ficción, en cambio, problematiza el conocimiento histórico que tenemos del pasado. Al enfatizar la naturaleza textual e ideológica de todos los narrativos sobre el pasado, la novela hace que el lector cuestione sus ideas de la Guerra Civil, porque se da cuenta que ni la literatura ni la “historia real” puede contar los acontecimientos pasados de manera objetiva.  Por lo tanto, parece que Soldados de Salamina intenta a poner en duda las “verdades” sobre la Guerra Civil, y de esa manera es un intento de reconciliar las divisiones creadas por la Guerra Civil.

 

Fuentes:

Cercas, Javier: Soldados de Salamina (2001)

La(s) memoria(s) de la guerra civl finlandesa

Decidimos que en la próxima clase hablaríamos sobre la(s) memoria(s) de la guerra civil finlandesa y quizás también de la segunda guerra mundial (la llamada Guerra de Invierno).

Os dejo algunos materiales por si queréis leer algo sobre el tema. Los dos primeros textos son muy breves, de una y cinco páginas respectivamente.

El Powerpoint de la clase de hoy: El vano ayer (primera parte)

Encontraréis el powerpoint de hoy aquí.

En la próxima clase, seguiremos hablando de la intertextualidad de la novela. El título de la obra hace referencia al poema “El mañana efímero” de Antonio Machado:

EL MAÑANA EFÍMERO

A Roberto Castrovido.

La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y alma quieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y por ventura pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero,
a la moda de Francia realista
un poco al uso de París pagano
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste,
cuando se digna usar la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas,
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero;
el vacuo ayer dará un mañana huero.
Como la náusea de un borracho ahíto
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.

autógrafo

Antonio Machado, 1913

 

Niños de Morelia, niños de la guerra

Ezgi Özdil

Entre los temas de la guerra civil española y la época de la dictadura de Franco, me interesan más analizar y leer sobre cómo la guerra y la dictadura han afectado a los niños de España y el postrauma de la guerra.

En mi primer trabajo escrito hablé de la educación infantil durante el franquismo y cómo las dictaduras abusan de los niños para ampliar su propaganda fascista. Es cierto que los niños en contadas ocasiones han tenido un papel principal y protagonista de un acontecimiento histórico, también lo es que su presencia es una constante en guerras, conflictos políticos, dictaduras y, siempre, han sufrido directa o indirectamente los efectos provocados por dichas situaciones. No hay que olvidar que, en cualquier tipo de conflicto armado, los niños son siempre víctimas.

Los rojos de ultramar” de Jordi Soler nos introduce al tema del exilio de los republicanos, de los miles de personas que tuvieron que dejar todo lo que tenían, su casa y su país y una parte de su identidad. Vivieron y pasaron muchos años en el exilio y aunque se establecieron bien, siempre llevaban esa esperanza de volver un día a su patrio.

Dentro de esos miles de personas y familias que abandonaron España, hay algunos que quizás no tuvieron tanta suerte como Jordi Soler:  Son los niños de la guerra, los Niños de Morealia, que dejaron España sin sus padres en los barcos transatlánticos a México para iniciar una nueva vida lejos de la Guerra.

Salieron de España en un viaje que creían de ida y vuelta. Sus padres les aseguraron que sería cuestión de pocos meses. Pero la Guerra Civil se alargó de manera infernal hasta que los golpistas se impusieron y acabaron con el Gobierno de la República. Aquellos niños que llegaron a México en plena guerra fueron los pioneros del exilio republicano español. Son conocidos como los niños de Morelia, porque esta ciudad fue su destino final. Si bien se esperaba que su retorno se produjera al cabo de unos meses, cuando finalizara la guerra civil española, la derrota republicana y el inicio de la Segunda Guerra Mundial dieron como resultado un largo exilio, que para muchos se convirtió en definitivo.

El general y el presidente de México Lázaro Cárdenas ofreció acoger a 500 niños españoles y más tarde abrió las puertas a miles de refugiados republicanos que habían huido a Francia. Los requisitos eran un certificado médico y que los niños tuvieran entre 3 y 15 años. El contingente se concentró en Valencia, y procedía mayoritariamente de familias trabajadoras de esta ciudad, Barcelona, Madrid y Andalucía.

Lázaro Cárdenas y su esposa Amalia mostraron desde el primer momento un vivo cariño e interés por los 451 niños que viajaron en el Mexique desde Burdeos hasta Veracruz, donde desembarcaron el 7 de junio de 1937. Al día siguiente llegaron a ciudad de México, siendo alojados en la Escuela “Hijos del Ejército” nº 2. El 10 de junio una multitud de personas les daban la bienvenida en Morelia, en el estado de Michoacán.

Se les alojó en dos antiguos seminarios, ahora transformados en colegios para niños y niñas con el nombre de Escuela Industrial “España-México”. Aquí es donde los niños empezaron a extrañar verdaderamente a los padres y hermanos que habían dejado en España. Las niñas de mayor edad trataron de suplir estas carencias en los más pequeños.

El primer director de la Escuela fue Lamberto Moreno que fue destituido tras la muerte accidental del niño Francisco Nebot Satorres. Le sucedió Roberto Reyes Pérez. Otros niños también murieron por accidente o enfermedad y varios se escaparon de la Escuela al no poder adaptarse al régimen que había allí. El presidente Lázaro Cárdenas veía regularmente a los niños y estos hacían visitas a la ciudad de México en periodos vacacionales. Algunos niños se fueron a vivir con familiares o con antiguos residentes de la colonia española en México, otros fueron llevados a escuelas en ciudad de México.

En 1940 terminó el sexenio de gobierno del General Lázaro Cárdenas. En la Escuela el nuevo director fue Diego Hernández Topete. A partir de este momento el apoyo oficial empezó a disminuir. Con la ayuda de la antigua colonia de españoles, un grupo de niñas fueron llevadas al orfanato Divino Pastor en Mixcoax y otro, al convento de las Madres Trinitarias en Puebla. En diciembre de 1943 concluyeron para los “Niños de Morelia” las actividades en la Escuela y los que quedaban en ella fueron repartidos en varias Casas-Hogares en ciudad de México.

Algunos de estos jóvenes regresaron a España, pero el resto se quedó definitivamente en México donde formaron una familia. Aunque la mayoría de estos niños conservaron un sentimiento de gratitud hacia el General Lázaro Cárdenas, el pueblo mexicano y los españoles allí residentes, el deseo unánime de todos ha sido y es “¡Qué no haya más Niños de Morelia!”.

Según los registros, la mayoría de esos niños que llegaron desde España fueron catalanes. Uno de ellos, Joaquim Quimet García, catalán, no duda un instante cuando se le pregunta por lo mejor y lo peor de los 70 años que lleva en México. “¿Lo mejor? Haber venido. ¿Lo peor? La muerte de mi esposa y tener un hijo discapacitado”. Y sigue: “Si nos hubiéramos quedado en España no habríamos sobrevivido. Los bombardeos eran diarios en Barcelona. Vivíamos más en el refugio que en casa. Pero no es sólo eso. Nuestras familias no tenían para comer. Por eso enviaron a los hijos más pequeños a otro lugar, donde les pudieran alimentar. Fue un sacrificio de amor enviarnos a México, para que nos pudiéramos salvar”.

Quimet llegó a México con nueve años, acompañado de su hermano de 11. Hoy tiene 79, y es viudo de mexicana y padre de seis hijos: dos abogados, dos médicos, un arquitecto y un encargado de ventas. “Pude darles estudios superiores a todos”, dice con orgullo. Pensaba que cruzar el Atlántico sería como ir de colonias, por unas semanas o unos meses. “Y resulta que tardé 26 años en volver a ver a mi madre”.

Los recuerdos de Quimet adquieren mayor claridad a partir de la llegada a México, el 7 de julio de 1937. Asegura saber de memoria los nombres de los 456 niños que viajaron a bordo del Mexique. Hablador y ocurrente, el acento catalán asoma en cada frase, a pesar de que abandonó Barcelona hace 70 años y de que asegura que pasó muchos años sin hablar catalán con nadie. Estudió cinco años en la escuela de Morelia y luego en un colegio del Distrito Federal, adonde fue trasladado. No aguantó más de un año. “Me llamaban el españolito, pinche gachupín. Teníamos pleitos cada día”.

 

FUENTES:

EL EXILIO ESPAÑOL DE LA GUERRA CIVIL: LOS NIÑOS DE LA GUERRA

RELEA, Francesc: Aquellos niños, aquellos recuerdos, El País

GOICOECHEA, Elena: Los niños de Morelia: A 80 años de su llegada a México

Sobre El vano ayer

Tenéis en Matskut un artículo de Raquel Macciucci titulado “El pasado sin red. Poética y moral de la memoria en El vano ayer, de Isaac Rosa”, publicado en R. Macciucci, M. T. Pochat (eds.), Entre la memoria propia y la ajena. Tendencias y debates en la narrativa española actual, Plata: Ediciones del lado de acá, 2010.

En Internet encontraréis muchos otros artículos sobre la novela, así como críticas y entrevistas a Isaac Rosa. Aquí tenéis dos enlaces:

CRESPO, Marciano: “El franquismo torturó y ejecutó hasta el último momento” [entrevista a Isaac Rosa]. Tribuna, octubre de 2004.

ECHEVARRÍA, Ignacio: “Una novela necesaria”. El País, 12/06/2004.

La relación entre el/la protagonista y Conchi en Soldados de Salamina – el libro y la película

En este texto vamos a ver cómo es la relación de Javier y Conchi en el libro Soldados de Salamina y en la película (en la que Javier se llama Lola). Este tema nos ha interesado porque Conchi juega un papel bastante importante en la vida del/de la protagonista y en la producción de su obra.

La relación en el libro

En el libro el protagonista, Javier, está saliendo con su novia, Conchi. Dice que Conchi es su tercera novia después de la separación de su antigua mujer. Conchi trabaja como pitonisa en la televisión local con el nombre artístico de Jasmine. Javier describe Conchi como una mujer con pelo oxigenado y que lleva una minifalda de cuero, tops ceñidos y zapatos de aguja. Javier le ve como una mujer de un mundo muy diferente del suyo y quien tiene amigos y antiguos novios muy diferentes de Javier. Además, Javier dice que Conchi le intimida por alguna razón, pero aparentemente en general a Javier le gustan las mujeres que le intimidan. Sin embargo, Conchi es una persona especial y querida.

Según Javier, a Conchi le importa la reputación de su novio, entonces le encanta estar saliendo con un periodista, un intelectual. Sin embargo, Conchi está muy interesada en las obras de Javier y siempre quiere hablar con su novio del proyecto de Soldados de Salamina y del proceso de escribirlo. Aunque Conchi quiere mostrar a sus amigas lo que ha hecho su novio, parece tener una faceta intelectual también. Luego cuando Javier está desesperado con su relato real insuficiente, Conchi le ayuda avanzar con la investigación y con la búsqueda de Miralles. Eso indica la faceta intelectual de Conchi y que quizás Javier ha subvalorado el potencial de Conchi.

Hacia el final del libro, Javier empieza a hablar de su investigación y de su vida incluyendo Conchi más en su vida. En el principio, dice que Conchi quiere tener hijos, pero Javier no puede imaginar tener hijos con ella. Al fin, Javier ha cambiado su opinión de su relación e imagina Conchi cuando Miralles le pregunta sobre tener hijos. Obviamente su relación ha profundizado durante el proceso de escribir la obra y Javier también puede ver que Conchi es una persona muy importante en su vida.

 

La relación en la película

Como sabemos, se ha hecho una película del libro Soldados de Salamina en 2003 por David Trueba, un amigo del escritor Javier Cercas. Aunque la historia del libro sigue siendo más o menos igual en la película, hay algunos cambios en los personajes de Javier y Conchi y en su relación también.

Primero, como vimos en clase, el protagonista es una mujer en lugar de un hombre en la película. La protagonista se llama Lola Cercas y trabaja como profesora. En el principio de la película, Lola visita a su padre quien está viviendo en la residencia de ancianos. Allí Lola conoce a Conchi por la primera vez. Contrariamente al libro, en el que el padre de Javier (=Lola) ya está muerto y que Conchi ya es su novia desde hace nueve meses, la historia en la película empieza cronológicamente quizás un poco antes que en el libro. Como se lo sabe del libro que Javier es divorciado, Lola lo es también en la película y se encuentra rápidamente una vez con su antiguo marido por la calle.

En la película, Conchi trabaja como cartomante (con el nombre de Casandra) y está echando las cartas para el padre de Lola cuando Lola viene a visitarle. A Lola no le gusta ver a su padre hablando con una profetisa y echa Conchi fuera, entonces el primer encuentro entre Lola y Conchi no es amable. Luego el padre de Lola muere y, buscando las cosas de su padre, Lola ve a Conchi otra vez en la residencia de ancianos. No le dice nada, pero la mira despectivamente.

Lo que es curioso en la película, es que aunque a Lola no le gusta a Conchi y en principio a Lola le gustan los hombres, hay una tensión interesante entre los dos personajes. En una escena en la librería, Lola le está mirando a Conchi a hurtadillas y mira su cuerpo femenino debajo de una minifalda y un top. En ese momento el espectador piensa que ahora va empezar su relación romántica. Pero no: la figura de Lola es bastante testaruda, cerrada y incluso un poco angustiada. Después del encuentro en la librería, Conchi trata de acercarse a Lola, conocerle y flirtear mientras que Lola niega esta tensión tan visible y quiere pensar que solo son amigas. Parece que a Lola le importa solo la historia de Sánchez Mazas y que Conchi le da opiniones de su texto y le apoya como una amiga.

Como en el libro, Conchi parece estar muy interesada por las novelas de Lola y le quiere ayudar. Sin embargo la relación entre las dos parece mucho más difícil y no correspondida por parte de Lola en la película. En el libro podemos ver el apoyo y la importancia de Conchi y que al menos parece que Javier aprecia la ayuda de Conchi. Contrariamente en la película, Lola le da por hecho en varias ocasiones y solo se concentra en su obra incompleta.

Contrariamente al libro, Conchi no parece estar tan interesada en la profesión de Lola o al menos no da indicaciones de buscar una intelectual como novia en la película. Lo que es parecido en ambas producciones, es la pequeña irritación de Javier/Lola con Conchi. Conchi viene de un mundo más espiritual y sentimental y el/la protagonista no la puede entender en su mundo académico bastante serio. En total, en ambos casos Conchi resulta a ser inspiracional y una persona de buen corazón cuya bondad el/la protagonista no puede apreciar completamente.

El último encuentro de Lola y Conchi acaba con una disputa en que Conchi dice “No sé muy bien por qué siempre me tengo que sentir inferior contigo. Tú no necesitas a nadie al lado. Y menos a una gilipollas como yo.” Entonces Conchi besa a Lola y se va. No está muy claro lo que pasará con su relación en el futuro, pero Lola parece a abrirse un poquito a los sentimientos de Conchi y admitir que quizás es la persona que necesita a su lado.

 

Conclusión

Como hemos visto, hay varias características similares entre el libro y la película de Soldados de Salamina. En el principio el/la protagonista tiene Conchi como amiga y novia normal, pero quien no puede entender mucho sobre la obra que está escribiendo. Durante la historia Javier/Lola cambia su opinión y puede ver Conchi en una luz diferente. A pesar de algunas características diferentes entre estas dos producciones, las historias evolucionan de ser novios hasta una relación profunda de compañeros.

Escrito por Laura y Heli