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Algunas parodias y pastiches en El vano ayer

En este trabajo quiero comentar algunos fragmentos de El vano ayer de Isaac Rosa, que me llamaron la atención al leer la novela. A pesar de que hay muchas parodias y pastiches en el relato, que Rosa utiliza para cuestionar diferentes personajes de la época franquista, son tres las que me gustaría destacar: 1) El capítulo sobre el chivato o delator; 2) el pastiche de las novelas de quiosco; y 3) la parodia del Cantar de Mio Cid.

            En el capítulo sobre el chivato (pp. 74 – 80), Rosa describe magistralmente el personaje del delator en la época franquista. A través de la enumeración de sinónimos (que muestran la riqueza léxica del español), y de la definición enciclopédica de “rata”, logra parodiar el personaje del delator, de manera que lo cuestiona irónicamente: “[…] dónde está el monumento al chivato, cuándo un día nacional del chivato, el reconocimiento que merece por su contribución a la cohesión social.” (p. 74). El personaje del chivato español (delator hispanolius), que tuvo su mayor auge durante “el periodo geológico conocido como «franquismo»” (p. 78), produciéndose una verdadera epidemia de este personaje, y que proliferó en todos los ámbitos de la sociedad española. El autor formula unas preguntas respecto a este personaje con la intención de que el lector reflexione sobre ellas: ¿qué fue de él?, ¿cómo se reintegró en la vida democrática? ¿qué pasó con su hábito de soplón? Seguramente que fue un personaje primordial en el periodo franquista y sin él, la Dictadura no hubiese podido ejercer el mismo control sobre la población, pero ¿y después de ese período?… Algo sobre lo que pensar.

            Antes de hablar sobre las novelas de quiosco, creo necesario explicar la diferencia entre parodia y pastiche, para ello basta con conocer su definición:

            Parodia: Se trata de una imitación burlesca que caricaturiza a una persona, una obra de arte o una cierta temática.[1]

            Pastiche: El término se emplea para nombrar a la obra que se crea a partir de la combinación de componentes presentes en trabajos de otras personas. De este modo, el pastiche se presenta como si fuese una obra nueva y original, aunque se trata de una recopilación de elementos ya conocidos.  El autor de un pastiche, de todos modos, puede reconocer su creación como una imitación del estilo de otros autores. Al imitar algo ya hecho por otros artistas, puede existir una intención de realizar un homenaje, aunque en ocasiones el pastiche también supone una parodia.[2]

                En el proceso de cuestionamiento de los diferentes personajes de la época franquista, encontramos en la novela aquellos personajes que medraron a la sombra del régimen, que de la nada llegaron a amasar grandes fortunas. Nos pone como ejemplo el de Carlo de Lope, dueño de Carpe Editorial, e impulsor de las novelas de quiosco a mediados de los años cuarenta. Las novelas de quiosco surgieron con el propósito de crear un medio de evasión para el público: “[…] si usted quiere escribir literatura, se ha confundido de sitio. […] Lo que yo espero de usted es lo que el público demanda: aventuras, sólo eso, pura evasión.” (p. 204) Las características comunes de estas novelas eran: aventuras, detectives, tiros, mujeres malas, ambientaciones tropicales, playas, asesinos orientales…

            En las páginas 209 y 210 del libro encontramos el pastiche de una novela de quiosco que tiene como protagonista al personaje ficticio de Julio Denis, Guillermo Birón. De hecho, este capítulo junto con los dos siguientes, en los que se narra la supuesta biografía de Julio Denis (211 – 220) y el incidente de su borrachera y aventura en el burdel (221 – 241), sirven como forma de evasión al lector, le dan un respiro de la lectura de todas las calamidades y crueldades vividas por los personajes principales del relato. De esta manera podemos comprobar como la literatura puede ser un medio de evasión muy eficaz.

            El último fragmento a comentar es la parodia del Cantar de Mio Cid (251 – 264). Es una crónica histórica dividida en 10 capítulos a modo de cantar de gesta, en la que se relata, de manera irónica, la actuación de Franco desde el levantamiento militar en el 1936 hasta su muerte en el 1975. En esta parodia, Franco es un “héroe” épico, al igual que el Cid Campeador en su momento, que lucha en contra de los rojos (equivalente a los moros en el poema original), por la defensa de la fe católica y la redención final de la nación. Franco pretendía levantarse como héroe nacional y ser equiparable a los de la antigüedad.

            Rosa demuestra con esta parodia no solo su gran conocimiento de la tradición literaria española, ya que imita varios estilos y autores medievales, sino un gran ingenio para lograr una imitación irónica en la que, precisamente, sobresalen las diferencias entre esos héroes medievales y el supuesto heroísmo del Caudillo. La exaltación de la figura del dictador como un héroe medieval o su lucha por la fe, como en la época de las Cruzadas, quedan en ridículo en esta parodia tan bien lograda.

“¡Dios, qué buen vassallo,  si oviesse buen señor!” (Cantar de Mio Cid, verso 20)

“¡Dios, que buen señor,  si oviesse buen vassalo!” (Rosa, p. 252)

            Como conclusión, me gustaría comentar que me ha gustado mucho la manera en que Isaac Rosa trata el tema de la postguerra española en esta novela; y particularmente el hecho de que anima al lector a asumir una actitud crítica ante cualquier obra literaria y a ser consciente del efecto que el autor puede tener sobre el lector. En definitiva, una novela muy recomendable.

[1] http://definicion.de/parodia/

[2] http://definicion.de/pastiche/

 

Similitudes entre Soldados de Salamina y Los rojos de ultramar

Tras la lectura de las novelas Soldados de Salamina de Javier Cercas y Los rojos de ultramar de Jordi Soler, he observado ciertas similitudes entre ambas y en este trabajo me gustaría presentar algunos aspectos destacables. No quiero decir con esto que las novelas sean iguales, ni mucho menos, hay gran diferencia entre ellas, solo que aquí voy a enfocarme en aquello que me ha resultado curiosamente parecido.

Lo primero que me ha llamado la atención ha sido la forma en que ambos escritores describen el proceso que les lleva a los narradores-protagonistas a crear las obras; dedican una parte de la novela más o menos amplia para describir este proceso, en el caso de Cercas casi toda la primera parte y en el de Soler parte del primer capítulo. Cada escritor explica dicho proceso a su manera, pero en ambos casos, los narradores acaban convencidos de que eso es lo que deben hacer, la intención de Cercas siendo la de reconstruir un relato real de los hechos de un personaje histórico durante la guerra civil y la de Soler la de traer a la memoria el suceso perdido del exilio republicano. Otro elemento en común es que ambas tienen un narrador que es también el protagonista principal de la obra, este narrador tiene el mismo nombre que el autor en Soldados de Salamina, mientras que en Los rojos de ultramar no se menciona su nombre, aunque se sabe que se trata del autor mismo por los acontecimientos descritos en la novela, pues narra hechos autobiográficos. Por esta misma razón se consideran ambas novelas de autoficción, pues, aunque son novelas y contienen elementos de ficción, también son autobiográficas. De hecho, los narradores-protagonistas supuestamente son los mismos escritores, aunque algunos detalles sobre sí mismos son ficticios.

Otro aspecto a destacar es que en ambas hay un trabajo de investigación tipo detectivesco por parte de los narradores, a través del cual buscan la información pertinente por diferentes medios para poder relatar una historia “real”, en el caso de Cercas la historia de Sánchez Mazas y en el de Soler la de su abuelo, cuyo nombre en la novela es Arcadi. Ambos presentan diversas fuentes de información que dan mayor verosimilitud al relato, entre ellas encontramos: la inclusión del artículo del periódico sobre Antonio Machado y Sánchez Mazas, la foto de la libreta de este último, esto en Soldados de Salamina; en Los rojos de ultramar las memorias escritas del abuelo, las grabaciones, fotos, etc. Algunas de estas fuentes se pueden verificar, otras no. A pesar de esto, Cercas deja claro que los hechos acontecidos a Sánchez Mazas puede que no hubiesen sucedido exactamente de la manera en que él los describe: “Así pues, lo que a continuación consigno no es lo que realmente sucedió, sino lo que parece verosímil que sucediera; no ofrezco hechos probados, sino conjeturas razonables.” (Cercas: pg.89)

Aunque las dos novelas tienen elementos de ficción también narran hechos reales de personajes reales, como son Sánchez Mazas; Luis Rodríguez, el cónsul mexicano en Francia; el abuelo de Soler, aunque en la novela aparece con otro nombre, y toda su familia. Otros personajes son ficticios, o parece ser que podrían serlo, como Conchi o la Mulata.

También se pueden considerar las dos obras como novelas de aprendizaje, en las que se puede apreciar la evolución y desarrollo de los personajes, en el caso del narrador-protagonista de la novela de Soler desde su infancia, juventud y hasta la madurez; y en el de la novela de Cercas, toda la evolución del narrador con los diferentes sucesos que le acontecen, muerte de su padre, divorcio, pérdida de empleo…, hasta que finalmente ambos parecen alcanzar la cúspide de sus logros con la escritura de las novelas, llegando así a cumplir sus propósitos de reconstruir el pasado histórico en una búsqueda de identidad personal. Cercas lo hace narrando la historia de Sánchez Mazas y la de los soldados republicanos que lucharon en otras guerras, tal como sucedió con el personaje de Miralles, Soler narrando la historia perdida de los republicanos en exilio en el campo de concentración y su posterior vida en ultramar.

Al analizar los paratextos de ambas novelas, lo que rápidamente salta a la vista son las fotos de las portadas, las dos son fotos de un soldado, la de Soldados de Salamina es la foto de un soldado voluntario de las Brigadas Internacionales y la de Los rojos de ultramar es la foto del carnet militar del abuelo de Jordi Soler, al fin y al cabo, soldados luchando por la misma causa. Y para concluir con esta pequeña comparación de las obras decir que alrededor de las mismas fechas en que a Sánchez Mazas se le estaba “fusilando”, Arcadi estaba atravesando la frontera por los Pirineos para pasar al exilio en Francia, todo esto entre finales de enero y principios de febrero de 1939.

Por supuesto que hay muchos otros elementos que hacen de estas obras algo único, en realidad son muy diferentes en muchos aspectos, tanto de contenido como de forma. Esta ha sido tan solo una comparación sin intención alguna de agruparlas bajo ninguna etiqueta común. Lo que me ha resultado curioso es saber que Jordi Soler no había leído la obra de Javier Cercas antes de escribir la suya y aun así encontrar características tan similares en ambas.

Material de apoyo: Las notas de clase.

Las trece rosas: representaciones artísticas y literarias en torno al suceso

Tras la lectura de La voz dormida de Dulce Chacón y la mención que se hace en la novela sobre la historia de las “trece rosas”, voy a hacer una reseña de las diferentes representaciones artísticas y literarias que han surgido en los últimos años en torno a este suceso histórico.

Con la llegada de la democracia a España, tras la Guerra civil y la dictadura franquista, a partir de la década de los 80 y particularmente en la primera década del siglo XXI han surgido innumerables creaciones literarias y cinematográficas en torno a los acontecimientos que tuvieron lugar durante la guerra y postguerra españolas. Uno de estos sucesos fue el acontecido a un grupo de mujeres conocidas como «las trece rosas», cuya historia, ya rayando en leyenda, ha sido muy difundida a través de diferentes medios.

Las Trece Rosas fueron un grupo de trece mujeres fusiladas el 5 de octubre de 1939, de las cuales nueve tenían entre 18 y 21 años y las otras cuatro 23, 24, 27 y 29 años. En España, en aquella época, la mayoría de edad era a partir de los 21 años, por esta razón a las Trece se las llamaba las Menores en la cárcel de Ventas (Madrid), donde estuvieron prisioneras antes de ser ejecutadas. En 1936, bajo el mando del Partido Comunista Español, se habían unido la Unión de Juventudes Comunistas y la Federación de las Juventudes Socialistas dando lugar a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Al finalizar la guerra, la misión de las JSU era localizar a compañeros que corrían peligro, ayudar a las familias y protegerlas a la vez que esperaban conocer las medidas que los vencedores tomarían. Cuando algunos de sus dirigentes fueron detenidos y, bajo tortura, delataron a sus compañeros, esto dio lugar a que las Trece Rosas fuesen detenidas también en el mes de mayo de 1939.

El 29 de julio de ese mismo año, el comandante Isaac Gabaldón, junto a su hija de 18 años y su chófer de 23, fueron asesinados. El régimen de Franco aprovechó este suceso para acabar de una vez con una organización que le podría causar muchos problemas. Por tanto, se decidió la ejecución de 13 mujeres y 43 hombres como respuesta ejemplarizante por el crimen perpetrado. En realidad, los autores del crimen fueron tres hombres, quienes fueron detenidos un poco después, aunque no identificados como los autores del asesinato.

No fue hasta la publicación de la novela de Jesús Ferrero, Las trece rosas, en el año 2003 y el libro ensayístico Trece rosas rojas de Carlos Fonseca un año más tarde, que en España despertara el verdadero interés por la historia de las Trece Rosas. Antes de la publicación de estos libros, no existía más que un trabajo que tratara de este tema y era el de Jacobo García Blanco-Cicerón titulado «Asesinato legal (5 de agosto de 1939). Las Trece Rosas» publicado en febrero de 1985. Algunos datos sobre ellas también aparecían en el libro de Tomasa Cuevas, también de 1985, Cárcel de mujeres. La publicación de los libros de Ferrero y Fonseca desencadenó la creación de obras relacionadas con el tema en otros ámbitos culturales: los documentales Que mi nombre no se borre de la historia (Verónica Vigil y José María Almela) y Del olvido a la memoria. Presas de Franco (Jorge Montes y Tomás Sequeiros); el poema de Julián Fernández del Pozo (2004) titulado Homenaje a las trece rosas; un espectáculo flamenco de la compañía de danza Arrieritos en 2005; una obra de teatro en Barcelona en el 2006; y en el cine la película Las trece rosas de Emilio Martínez-Lázaro (2007).1

Las obras de mayor relevancia en la recuperación de la memoria del suceso de las Trece Rosas han sido los libros de Ferrero y Fonseca, y la película. Parece ser que Ferrero, al escribir su novela, no tuvo en cuenta más documentación que la proporcionada por los trabajos de los años 80, presentando estos trabajos algunas imprecisiones al no haber tenido acceso sus autores a ciertos documentos a los que Fonseca sí tuvo acceso. La intención de Ferrero era la de escribir una historia verosímil de los últimos días de las Trece Rosas con los datos generales que conocía y, al ser estos insuficientes, requirió del apoyo de elementos inventados para lograr esa verosimilitud. La novela de Fonseca, en cambio, está mejor documentada históricamente, ya que el autor tuvo acceso al sumario y a los testimonios de varias personas que habían conocido a algunas de las Trece Rosas, así como a los testimonios de algunos de los familiares de estas.

En la novela de Ferrero, las trece mujeres son caracterizadas como heroínas que aceptaron morir para que otras no muriesen en su lugar, lo cual concuerda con los mensajes esperanzadores que por carta varias de ellas enviaron a sus familiares antes de su ejecución. Fonseca, sin embargo, lo que pretende es restablecer toda la verdad y para ello da muchos detalles referentes a su detención, a las delaciones e incluso reproduce el acta de sentencia del proceso. Ferrero trata de lograr un alto grado de emoción estética y de misticismo en torno a las protagonistas en su relato, mientras que Fonseca está más preocupado por el restablecimiento de la verdad presentando a las trece mujeres como las víctimas que fueron. El guion de la película surge a partir de la obra de Fonseca, aunque sin la intención de ser un documento histórico. Sin embargo, el rigor histórico que no se ha exigido de la novela de Ferrero, sí ha contado en la valoración de la película que se la ha tachado de «irregular y superficial» (Bejarano, 2007). Es muy posible que esto haya resultado de la expectativa por parte del público de encontrarse ante un caso de cine documental, al tratarse de un hecho histórico, en lugar de una película de ficción.

Sea como sea que se haya representado este episodio de la historia de España, lo importante es que se ha traído a la memoria; y que a través de las diferentes representaciones literarias y artísticas se ha podido transmitir su verdadero espíritu, a la vez que se ha hecho una restitución de la verdad, tal como ha sido el deseo y voluntad de tantos que vivieron y fueron parte directa o indirecta de estos trágicos acontecimientos.

BIBLIOGRAFÍA

BEJARANO, Fernando (2007), «Las 13 rosas», Cine para leer. En línea en http://www.cineparaleer.com/index.php?option=com_content&task=view&id=375&Itemid=28&ref_=ttexrv_exrv_7 [21/10/2016]

CÉSPEDES GALLEGO, Jaime (2007). «Las trece rosas de la guerra civil vistas por el novelista Jesús Ferrero y el periodista Carlos Fonseca». Revista Electrónica de Estudios Filológicos. (Université Paris 10 Nanterre, Centre d’Études Ibériques et Ibéro-Américaines)

FERNÁNDEZ DEL POZO, Julián (2004). «Homenaje a las Trece Rosas». En línea: http://www.foroporlamemoria.info/documentos/poema_jfernandez_pozo_ene2004.htm# [19/10/2016]

GUARINOS, Virginia (2008). «Ramos de rosas roja. Las trece rosas: Memoria audiovisual y género». Universidad de Sevilla.

VIGIL, Verónica ; ALMELA, José María (2006). Que mi nombre no se borre de la historia. En línea : https://www.youtube.com/watch?v=vTLwDRnDCr4 [21/10/2016]

HOMENAJE A LAS TRECE ROSAS

Madrid se viste de luto,
por trece rosas castizas,
trece vidas se cortaron,
siendo jóvenes, casi niñas.

Malditas sean las almas,
de sus verdugos fascistas,
que con guadañas de odio,
segaron sus cortas vidas.

España es vuestra madre,
su cielo vuestra sonrisa.
sus campos tienen la sangre,
de unas rosas, casi niñas.

El pueblo de Madrid os quiere,
ese pueblo que abomina,
de salvadores de patrias,
de rojos y de fascistas.

Madrid es patria de todos,
su nombre solo mancillan,
el odio de los caciques,
cuya razón es la envidia.

Las rosaledas de parques,
de esta, nuestra España chica,
reflejarán vuestras caras,
vuestras sonrisas de niñas.

Benditas seáis mil veces,
benditas vuestras familias,
malditos los asesinos,
que nuestras rosas marchitan.

Julián Fernández del Pozo

Miguel Hernández

Aquí os dejo la presentación de Miguel Hernández.

miguel-hernandez

Este es un poema de Miguel Hernández cantado por Joan Manuel Serrat:

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

MIGUEL HERNÁNDEZ, El hombre acecha, (1938-39)

La depuración de los maestros y la educación en las dos Españas

Este trabajo trata sobre un tema de especial interés para mí, ya que mi infancia estuvo influida por el modelo educativo prototipo de la España franquista. Primeramente, haré un breve resumen de los avances y reformas implementados por la Segunda República; a continuación, pasaré a tratar el tema de la depuración de los maestros que se llevó a cabo durante la Guerra Civil y años posteriores a esta; y, finalmente, explicaré cual era la ideología detrás del nuevo sistema de enseñanza en los años de la Dictadura.

Durante la II República, en España se produjo una importante evolución cultural. Las medidas que el gobierno republicano tomó para impulsar la educación estaban basadas en el liberalismo español y en la moderna pedagogía de los institucionistas, es decir, en el pensamiento de la Institución Libre de Enseñanza, que concebía la reforma social a través de la reforma pedagógica. Se llevaron a cabo diversas reformas de gran transcendencia: la regulación del bilingüismo en las escuelas catalanas, reformas en el Consejo de Instrucción Pública y la no obligatoriedad de la enseñanza de la religión, esto último causando graves enfrentamientos entre la República y la Iglesia. Pretendía ser una educación basada en el laicismo, la coeducación, la gratuidad, la obligatoriedad, un cuerpo único de profesores y una administración unificada, siendo monopolio estatal en detrimento del poder de la iniciativa privada y, particularmente, de la Iglesia.

Todo este proceso se inició con la creación de miles de escuelas y la formación adecuada de los maestros. Una de las preocupaciones del gobierno republicano fue la de educar al pueblo, con tal fin se crearon las Misiones Pedagógicas, iniciativa que tenía como objetivo llevar la educación a las zonas rurales más desfavorecidas; se creó un programa de alfabetización de adultos y se implantaron bibliotecas ambulantes, iniciativas que fueron muy bien recibidas. Mientras tanto, había una lucha entre los partidarios de la escuela confesional y la laica, lo cual fue causa de que por un tiempo se paralizara la creación de nuevas escuelas y algunas de estas reformas. A pesar de todo, el espíritu de renovación educativa siguió vigente aún en condiciones tan adversas como la guerra civil.

Mientras que en la España republicana se seguía llevando a cabo el plan educativo iniciado en el 1931, en la España franquista se revisaba ese plan con la intención de reformarlo por completo, cambiar las instituciones, libros de texto, estructuras, personal, etc. Para ello, el gobierno franquista tenía el apoyo de algunos intelectuales como fueron D’Ors, Ramiro de Maetzu, Manuel Machado, Pemán… El control de la investigación fue llevado a cabo por el sector católico, en particular, el Opus Dei.

Se dice que el Magisterio fue el colectivo más castigado de la represión franquista. Hay diferentes razones para ello: una de ellas es la publicidad de la causa nacional, así como de parte de los dirigentes franquistas, que se habían encargado de repetir que “los intelectuales, los profesores y los maestros eran los responsables de la, para ellos, degradación espiritual que había conducido a España hasta el despeñadero de la guerra civil.” (Morente, 2001: 665); “Se les consideraba responsables de haber inoculado en la sociedad y en las mentes juveniles el virus republicano. Los maestros estaban muy posicionados políticamente, eran progresistas y de talante reivindicativo”, tal como explica Francisco Luís Martín, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Salamanca; según Morente Valero, sencillamente había que aplicar un castigo ejemplarizante a los intelectuales en general, que quitara las ganas a cualquier otro de repetir aquel modelo de vida.

La depuración de los maestros se realizaba a nivel provincial a partir de una comisión formada por un director de Instituto de Bachillerato, un inspector de Enseñanza Primaria, el Presidente de la asociación católica de padres de familia y dos personas de máximo arraigo y solvencia moral y técnica. El procedimiento era que cualquier persona que quisiera continuar ejerciendo la docencia tenía que solicitarlo mediante una instancia acompañada de una declaración jurada sobre sus actividades políticas y sindicales antes y durante la guerra, así como su actuación en el Movimiento Nacional. La comisión recababa informes sobre el interesado del alcalde, el párroco, la Guardia Civil y un padre de reputación intachable de la localidad; también tenían en cuenta todo tipo de denuncias (públicas o anónimas) que pudiesen existir contra la persona en particular. Este informe pasaba al Ministerio de Educación Nacional para revisión y este podía, en ocasiones, modificar el resultado y pedir una nueva investigación del caso. Es muy difícil saber exactamente el número de sancionados en este proceso de depuración. Se calcula que uno de cada cuatro maestros fue sancionado de alguna manera. Existían diferentes tipos de sanciones: separación total de la enseñanza; pérdida de la plaza y traslado forzado a localidades más o menos lejanas de su origen; suspensión temporal de empleo y sueldo de entre un mes y dos años de duración; e inhabilidad para ejercer cargos directivos. También se ha hablado de fusilamientos, según Max Gallo en su Historia de la España franquista, hubo alrededor de 6000. Las maestras fueron menos sancionadas que los maestros, se las consideraba más influenciables y se beneficiaron de una actitud paternalista hacia ellas. El proceso de depuración duró hasta el 1942 y a partir de ahí se produjo un goteo de expedientes hasta entrados los años 50.

El vacío dejado por los maestros expulsados fue llenado por aquellos que mostraron méritos patrióticos: excombatientes, ex oficiales del ejército y sus familiares y aquellos adictos al régimen, teniendo como consecuencia una vuelta al sistema tradicionalista de la enseñanza. Los rasgos característicos de la ideología del franquismo eran: el nacionalismo exacerbado; exaltación de la Patria española y de los valores de autoritarismo, jerarquía, caudillaje…; el Siglo de Oro español representaba el ideal histórico alejándose del siglo XIX y los valores de libertad, igualdad y democracia; la identificación de lo nacional con lo católico, se eliminó por completo la laicidad republicana y se sometió a una acción recatolizadora; la unión del Estado con la Iglesia, entre otros. La cultura era el instrumento más importante que ayudaría al resurgimiento nacional. Se eliminó todo el sistema educativo republicano, pasó de escuela laica a confesional, de la coeducación a la separación de los sexos, del bilingüismo a la erradicación de las lenguas nacionales no castellanas, de una pedagogía progresista a una tradicionalista. En el artículo Editorial de la Revista Nacional de Educación queda plasmada muy claramente la ideología del nuevo sistema educativo franquista y su lucha contra los principios republicanos:

“[…] Pero este espíritu de transformación total de conceptos y de valores debía dejarse sentir también en el ámbito de la cultura. He aquí la razón que estimula las directrices transformadoras de nuestro pensamiento docente, científico y literario.

Tenía antes la educación un sentido extranjerista, neutro y despañolizante. Con anterioridad al 18 de julio el espectáculo de la enseñanza en España ofrecía yermas perspectivas de desolación. La democracia y el liberalismo no supieron dar un sentido nacional a nuestra política docente. […] Por eso la Revolución Nacional, que inició su albor con el estío del año 1936, vino a cambiar de raíz este sistema de enseñanza caduco y cobarde, que parecía avergonzarse de la inagotable y fecunda tradición española. […] Si en lo docente y en lo científico el derrumbamiento espiritual llegó a límites insospechados, éste alcanzó proporciones de mayor descenso en el campo de lo literario. […] Contra todo esto, alzó su espada de gloria el caudillo providencial que hoy rige los destinos de España.”

                                                                    Revista Nacional de Educación, año I, Febrero 1941

Como conclusión decir que se retrocedió a una escuela perteneciente a la época del imperio, rechazando todos los avances de la Ilustración y las pedagogías modernas con el objetivo de volver a la tradición. Todo esto tuvo como consecuencia un rezago cultural y educativo, el cual ha requerido de varias décadas para salir de él.

 

BIBLIOGRAFÍA

EL PAÍS. “Represión contra los maestros en la Guerra Civil” [En línea] Disponible en: http://elpais.com/diario/2003/01/27/educacion/1043622001_850215.html [Fecha de consulta: 18/09/2016]

MINISTERIO DE EDUCACIÓN NACIONAL (1941). “Editorial”. Revista Nacional de Educación, núm. 2, Tomo I, Febrero. Madrid.

MONTE VALERO, Francisco (2001). “La depuración franquista del Magisterio Público. Un estado de la cuestión”. Hispania LXI/2, núm. 208, pp. 661-668. Madrid.

RAMOS ZAMORA, Sara (2004). “La depuración del Magisterio de primera enseñanza en Castilla-La Mancha (1936-1945)”. Madrid.