La novela española durante el franquismo

Durante este curso de literatura, hemos ampliado nuestros conocimientos sobre la Guerra Civil y el franquismo, y, hemos conocido diferentes representaciones de los acontecimientos históricos en la novela española actual. Para terminar este curso, me apetecía ponerme al corriente de la literatura que se escribía en España durante el franquismo. Para limitar el tema un poco, decidí concentrarme solamente en la novela, excluyendo de este modo la poesía y el teatro. Por lo tanto, mi intención con este trabajo es dar una breve introducción a la novela española durante el franquismo.

La literatura española sufrió una gran decadencia durante los años de posguerra. La producción literaria disminuyó, porque las nuevas circunstancias políticas – la represión, la intolerancia y la censura – pusieron fin a un periodo de esplendor artístico, e impidieron que se siguiera con una tendencia de novela social que había surgido antes de la guerra.  Asimismo, las otras tendencias novelísticas anteriores a la guerra – por ejemplo, la novela deshumanizada y vanguardista – perdieron sentido por la miseria, desigualdades y falta de libertades que marcaron la sociedad de la posguerra.  Además, la muerte de algunos grandes modelos de la novela española (Unamuno, Valle-Inclán), y el exilio obligado de varios autores (p.ej. Ramón J. Sender, Max Aub, Rosa Chacel, Arturo Barea y Francisco Ayala) supusieron un profundo corte en la evolución literaria española, ya que los nuevos escritores quedaban sin transmisores de la tradición. Como consecuencia, la novela española tenía que, prácticamente, comenzar de nuevo después de la Guerra Civil. A continuación, voy a hacer un resumen de las tres etapas que se pueden diferenciar en la novela española durante la dictadura franquista.

En la primera etapa, es decir, en la década de los 40, surgieron claras divisiones entre los autores. Por un lado, estaban los autores que apoyaban el nuevo Régimen, y que muchas veces eran novelistas de la Falange. Debido a ellos, nació la novela triunfalista, que defendía los valores tradicionales (Dios, Patria, Familia) y las nuevas circunstancias políticas del país. Además, la novela triunfalista intentaba justificar la Guerra Civil y sus consecuencias, y al mismo tiempo, echar la culpa al bando perdedor.  Por otro lado, estaban los autores que quedaron impactados con la dura realidad de la primera posguerra, e iniciaron una corriente literaria, el tremendismo, que trataba los aspectos más duros de la vida, presentando una visión cruel de la realidad y de la existencia del ser humano. Esta tendencia fue iniciada por Camilo José Cela y su novela La familia de Pascual Duarte en el año 1942. Aparte del tremendismo, surgieron novelas existenciales como Nada (1944) de Carmen Laforet y La sombra del ciprés es alargada (1948) de Miguel Delibes, que reflejaban la angustia existencial, la tristeza, el pesimismo y la amargura de las vidas cotidianas. Como es lógico, las causas de este pesimismo se pueden encontrar en la sociedad de los años 40 que estaba marcada, entre otras cosas, por la pobreza, la incultura, la violencia, la persecución política y la falta de libertades. Sin embargo, las novelas de los años 40 no criticaron o denunciaron el Régimen y las injusticias directamente, ya que nada podía publicarse sin el consentimiento de la censura franquista. En cambio, la amargura se expresaba con la temática que giraba en torno a la muerte, la frustración, la soledad, el vacío existencial, la incertidumbre y el desarraigo. Además, los personajes de las novelas eran típicamente seres marginados u oprimidos por las circunstancias, indecisos y violentos. Para conseguir una fuerte violencia expresiva, se empleaba frecuentemente un lenguaje desgarrado, agrio y dramático.

La segunda etapa se sitúa entre los años 1950 y 1962, y está marcada por realismo social. Por lo tanto, la angustia existencial que caracterizó a las novelas anteriores dio paso a las inquietudes sociales. El realismo objetivista pretendía presentar la realidad tal y como era sin que el autor presentara ningún tipo de afinidad o rechazo a la época que se estaba viviendo. El realismo crítico, en cambio, denunciaba la situación injusta que se estaba viviendo. Una cierta flexibilidad de la censura, la apertura del régimen franquista y el descubrimiento de los novelistas extranjeros coincidieron con el realismo social de los años 50. Ya que la censura se relajó – pero de ninguna manera desapareció – se permitió la aparición de novelas con una perspectiva más abiertamente crítica a la hora de denunciar la pobreza y la injusticia. Los temas recurrentes que se tratan en las novelas de la época están relacionados con la soledad de la sociedad, la división entre clases, el entorno en el que viven, la indiferencia y la Guerra Civil – que es frecuentemente un tema subyacente en las novelas de los años 50. Las obras más influyentes de la época señalaban las diferencias de clase: hablaban de la dureza de la vida rural y de las malas condiciones de trabajo de la clase obrera frente a la vida opulenta de la burguesía. Las obras que se destacan del período de los años 50 son La colmena (1951) de Camilo José Cela, Juego de manos (1954) de Juan Goytisolo, Los bravos (1954) de Jesús Fernández-Santos y El Jarama (1955) de Rafael Sánchez Ferlosio.

Durante la tercera etapa, es decir, en las décadas de los 60 y los 70, dominó una nueva corriente literaria – la novela experimental. El realismo social de los 50 había pretendido transformar el mundo, mientras que la novela experimental de los 60 pretendía cambiar la literatura. No obstante, los novelistas no abandonaron la crítica social, sino simplemente empezaron a dar más peso a la calidad artística de sus obras. El nacimiento de la novela experimental fue impulsado por las circunstancias históricas que permitieron que España viviera una etapa más aperturista. Por lo tanto, durante esta época se introdujeron obras extranjeras procedentes de varios lugares del mundo e incluso se permitió el regreso de autores exiliados. Asimismo, la aparición de la Ley de Prensa e Imprenta de 1966 permitió una mayor flexibilidad para publicar obras que habían sido censuradas. La aparición de la literatura experimental coincidió también con el desarrollo económico e industrial y la expansión del turismo. La evolución de la sociedad provocó cambios de mentalidad por los que surgió la necesidad de crear una literatura más experimental. Lo característico, por lo tanto, de la novela de este período es la introducción de múltiples recursos técnicos que buscan apartarse de las formas tradicionales. Los cambios experimentados en la narrativa experimental frente a la novela social precedente son varios, por ejemplo: mezcla heterogénea de estilos y géneros, desaparición del argumento clásico, ruptura con la cronología lineal, uso intensivo del monólogo interior, utilización de la parodia y la ironía, empleo abundante de significados simbólicos, metáforas y juegos de palabras. Para mencionar algunas obras representativas de esta tendencia experimental, se destacan Tiempo de silencio (1962) de Luis Martín-Santos, Volverás a Región (1967) de Juan Benet, Últimas tardes con Teresa (1966) de Juan Marsé, Señas de identidad (1966) de Juan Goytisolo.

En este trabajo, espero haber demostrado que, a pesar de la represión cultural del franquismo, la novela española se desarrolló de manera considerable durante la dictadura. Sin embargo, la evolución de la novela española – y la evolución cultural en general – se produjo siempre bajo el control del Régimen franquista, y las diferentes etapas de la literatura venían marcada por los cambios culturales y sociales que se daban en la sociedad.

 

 

FUENTES:

Neuschäfer, Hans-Jörg. Adiós a La España Eterna: La Dialéctica De La Censura: Novela, Teatro Y Cine Bajo El Franquismo. Barcelona: Anthropos, 1994.

Nora, Eugenio G. de. La Novela Española Contemporánea: 3, (1939-1967). 2. ed. ampliada. Madrid: Gredos, 1970.

2 Replies to “La novela española durante el franquismo”

  1. Bravo!!

    Tengo que decir que has elegido un tema superinteresante para acabar el curso, nos has ofrecido la posibilidad de cerrar este curso de una manera lógica.

    Tu texto fluye de una manera impresionante, el resumen esta organizado muy bien y me gusta el hecho de que nos has hecho apuntes sobre algunos de las obras de diferentes etapas de la literatura española durante el franquismo! Apunté los libros para que en el futuro sé por donde empezar cuando quiero leer algo de los años 50, 60 etc.

    Outstanding work :)!

  2. Tu trabajo es un buen resumen con ejemplos representativos de algunos escritores de su tiempo. Tu texto tiene un ritmo suave y relajado. Es una introducción breve y consisa. ¡Muy bien!

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