La rememoración de la guerra civil española y de la guerra civil finlandesa

A lo largo de esta asignatura hemos hablado de la guerra civil española y de que tipo de obras se ha producido últimamente sobre este tema. Hemos leído cuatro libros y muchos artículos, visto documentales y incluso tenido la oportunidad de hablar con Miguel Francisco cuando él vino para presentarnos su novela ‘’Espacios en blanco’’ en nuestra clase. A finales del curso también hemos hablado de la guerra civil finlandesa y de qué características estas dos guerras tienen en común. Este aspecto me ha resultado muy interesante y  fui ayer a un seminario que se llamaba ‘’Sisällissotien työstäminen elokuvassa – Suomi ja Espanja vertailevan tutkimuksen valossa’’. Por consiguiente, en este ensayo quiero concentrarme en presentar algunos aspectos en la comparación de estas dos guerras civiles y la manera de rememorar la guerra en la literatura.

Para empezar, voy a hacer una breve comparación entre la guerra civil española y la guerra civil finlandesa. Ambas guerras eran guerras civiles totales y luchas de clase y por poder político. La guerra civil finlandesa duró cien días a diferencia de la guerra civil española que duró mil días. Además, el resultado de la guerra era diferente: en Finlandia los blancos ganaron y en España el bando nacionalista ganó a causa de que comenzó una dictatura en el país que duró hasta el año 1975. En ambas querras ambos bandos cometieron crímenes y terror extenso. Eran guerras sangrientas en las que murió un poco más de un por ciento de la población. Tanto la guerra civil española como la guerra civil finlandesa han tenido mucho efecto en la sociedad y en el pueblo de estos países.

Durante este curso hemos tratado varias obras que cuentan diferentes historias relacionadas con la guerra civil española: ‘’La voz dormida’’ de Dulce Chacón (2002), ‘’Soldados de Salamina’’ de Javier Cercas (2001), ‘’Los rojos de ultramar’’ de Jordi Soler (2004) y por último ‘’Espacios en blanco’’ de Miguel Francisco (2017). En estas novelas se encuentran por ejemplo historias del exilio, de republicanos en la prisión y del encuentro de los dos bandos. También se habla de lo difícil que es encontrar información real de lo pasado porque muchas personas que han vivido durante la guerra no quieren hablar sobre ella, resulta demasiado doloroso o tienen miedo. Sin embargo, todas estas novelas han sido escritas por el querer de descubrir y hablar de las voces calladas, como por ejemplo ya revela el título de la novela ‘’La voz dormida’’, y de las historias de personas reales y sus memorias sobre la guerra civil española. Pero muchas veces estas memorias no son escritas por ellas mismas, sino por sus nietos como es en el caso de las novelas ‘’Los rojos de ultramar’’ y ‘’Espacios en blanco’’. Los nietos se interesan por el tema muchas veces porque se enteran de que si ellos no cuentan la historia de sus abuelos, se queda olvidada. Sin embargo, dado que muchos se niegan hablar de las memorias de la guerra, hay muchos ‘’espacios en blanco’’ de lo sucedido como  descubre Miguel Francisco en el proceso de escribir su obra.

También quería echar un vistazo a las novelas que se ha escrito de la guerra civil finlandesa. La guerra ha sido una memoria dolorosa en la historia del país de la que es difícil hablar y, de hecho, de la que se habla muy poco con los familiares, al igual que la guerra civil en España. Sin embargo, también en Finlandia se habla de este tema en la literatura. Ulla-Maija Peltonen representa una idea según la que la rememoración de la guerra civil finlandesa sigue cuatro fases. Estas cuatro fases son bastante reconocibles también en las representaciones literarias de la guerra civil española. En la primera fase se presenta el punto de vista de los vencedores concentrando en las atrocidades que los rojos cometieron y se considera los rojos como inferiores y traidores de la patria. Se escribe especialmente mucha poesía durante estos años. En la segunda fase ya se incluye la memoria de los vencidos y sólo en la tercera se empieza a entender que la guerra forma parte de la historia compartida, es una tragedia nacional. Durante la tercera fase Väinö Linna publica la segunda parte de su obra ‘’Täällä Pohjantähden alla’’ (1960). Es una de las primeras obras en las que se concentra verdaderamente en el punto de vista de los rojos que perdieron la guerra. En la cuarta fase la guerra ya se empieza a quedar olvidada. En Finlandia es evidente que no se habla mucho de los acontecimientos y memorias de la guerra así que también en la historia de Finlandia hay muchos ‘’espacios en blanco’’ y me parece que incluso se habla menos que de la guerra civil española; yo por ejemplo no he escuchado que se contara historias de familiares de la guerra civil finlandesa aparte de la literatura, se habla mucho más de la guerra de invierno que es más reciente.

Como de la guerra civil española, también de la guerra civil finlandesa se han escrito novelas de diferentes aspectos, especialmente en el siglo 21, por el querer de aprender de lo pasado y para no olvidarlo. Por ejemplo, la novela ‘’Käsky’’ de Leena Lander (2003) habla entre otras cosas de la violencia del año 1918, de los problemas de la sociedad y del exilio y maltrato de los que perdieron la guerra así que se puede ver temas parecidos a los de las novelas que hemos leído en este curso. El protagonista de su novela es su abuelo y es rojo y huérfano. Esta novela cuenta de las memorias del abuelo del autor como también las novelas ‘’Espacios en blanco’’ y ‘’Los rojos de ultramar’’. Sin embargo, en Finlandia ya no se publica muchas novelas de este tipo porque los que han vivido durante la guerra ya han muerto pero en España sí y bastante mucho.

Hay muchísimas más novelas interesantes que se han publicado pero ahora sólo quiero destacar que tanto Finlandia como España sufrieron una tragedia, una guerra civil total, que forma parte de su historia y de que es difícil hablar. Además, en la literatura de ambos países se puede encontrar similares fenómenos y maneras de tratar el asunto. Después de la guerra los vencedores ven y describen a los vencidos como traidores de la patria, luego ya se empieza a hablar de las memorias de los vencidos pero es sólo décadas tras la guerra cuando se empieza a escribir novelas con puntos de vista más realistas y de ambos bandos, intentanto encontrar la verdad y memorias ocultas.

Al final hacer una comparación me ha resultado mucho más difícil de lo que pensaba ya que estas dos guerras civiles surgen en circunstancias y contextos totalmente diferentes. Sin embargo, noté que existen muchas cosas que comparten. A continuación, me parecería muy interesante comparar el arte y las películas sobre estas dos guerras. Yo personalmente pienso que es muy importante hablar de las guerras para que la historia no se repita y también para conocer la historia del país y de su gente. A mí me parece que la literatura y otros medios de comunicación pueden transmitir cosas dolorosas y difíciles de los que normalmente se calla o habla muy poco.

 

Fuentes:

’’Pääjohtaja Erkki Liikanen: Mannerheim ja sovinto. Suomalaiset historiapäivät, Lahti 5.2.2016.’’ [https://www.suomenpankki.fi/en/media-and-publications/speeches-and-interviews/2016/paajohtaja-erkki-liikanen-mannerheim-ja-sovinto.-suomalaiset-historiapaivat-lahti-5.2.2016/]

Tuomas Aitonurmi: ’’Suomen sisällissota kaunokirjallisuudessa’’ , 22.1.2018 [https://www.kirjasampo.fi/fi/suomen-sisallissota-kaunokirjallisuudessa]

”Guerra civil en España” [https://www.donquijote.org/es/cultura-espanola/historia/guerra-civil/]

Sari Pullinen: ”Sisällissodan sulaminen yhteiseksi historiaksi vei sata vuotta — taide on tärkeä traumojen käsittelyn keino” , 25.10.2017 [https://esaimaa.fi/uutiset/lahella/3e933bb5-60fa-4b20-9cd6-c9f1119419cf]

Kirsi Nurmio: ”Kansalaissota kaunokirjallisuudessa” [http://www15.uta.fi/yky/arkisto/suomi80/art14.htm]

Maria Lähteenmäki: ”Jalo porvari ja työläistyttö” [http://www.tyovaenperinne.fi/tyovaentutkimus/2004/ka_lahteenmaki.html]

Una guerra, cuatro historias

Durante el curso hemos leido cuatro obras de la Guerra Civil de España – cada una muy distinta. Voy a concentrarme en ellas y refleccionar sobre sus caracteres.

Empezabamos con La voz dormida (2002) de Dulce Chacón. El libro es bastante emocionante y ha dado un aspecto humano a la Guerra, más concreto. La obra hacía comprensible la vida diaria después de la guerra, lo que no es tan evidente en los demás libros que leímos. La humanidad de los caracteres y la triste realidad de la obra son aún más aumentados por el hecho de que es basada en personas reales.

Soldados de Salamina (2001) es un libro de distinto tipo – la metaficción es un concepto interesante y da dimensiones adicionales a la obra. Se cuestiona si es el autor hablando, si son sus opiniones las expresadas, si a él le han realmente pasado los acontecimientos de los que cuenta. Además, la segunda parte del libro, escrita como el resultado de la investigación hecha en la primera parte y que continúa en la tercera, le trae la historia más cerca al lector, que testigua el proceso de escribir e investigar del autor. ¿Porqué el autor ha elegido presentar la obra incompleta en la mitad de su obra? Es un rasgo particular del libro; al mismo tiempo que uno lee del proyecto del protagonista de averiguar la historia de Sánchez Mazas, uno también tiene acceso al resultado, aunque solo en parte. El lector conoce a autores diferentes; el ficticio de caracteres imaginarios, el autor de la segunda parte, del que no sabe si es el real o el ficticio, o una combinación, y el autor de la obra total de las tres partes.

Soldados de Salamina es la unica obra de las cuatro que explica un poco el perspectivo de los fascistas, o de uno de ellos, aunque no mucho. Los demás franquistas no tienen un papel importante como individuos. Sin embargo, da un toque humano al fascista que tenía un sueño discutible que acabó en una dictadura horrorosa.

Los rojos de ultramar (2004) de Jordi Soler tiene algo en común con Soldados de Salamina: el autor cuenta de sus propias experiencias. Sin embargo, el libro no se centra en el autor mismo, sino en el abuelo de él, que ha vivido la guerra. Parece casi increíble la historia del abuelo en la selva de México, planeando la muerte de Franco con sus compañeros. Parece increíble, pero recuerda al lector de cuánto cambiaba la vida de tantos la victoria de los franquistas. No poder regresar a casa y esperar decenas de años para, por fin, poder regresar a la casa y a la ciudad que ya no son las suyas. Lo brutal que era el destino de los perdedores, también de ellos que lograron salir del país.

Espacios en blanco (2017) de Miguel Francisco era una experiencia fascinante, no solo por ser cómic sino también por lo detallado que es. Como en las dos obras anteriores, en Espacios en blanco el autor también aparece en el libro contando su propia historia familiar. Después de haber leído los otros libros con tanta información de la guerra y eventos reales, me quedaba esperando un poco más. Algo concreto de la guerra, algún sentimiento o pensamiento, más sufrimiento. No obstante, luego realizaba que así es la realidad, porque en la vida real las historias tampoco son tan exuberantes como en la ficción. La cruda escasez de datos concretos, a su vez, da más credibilidad, sinceridad y autenticidad a la obra.

Las obras abren el mundo de la Guerra Civil de distintas maneras, y el lector recibe una imagen diversa de los posibles destinos después de la Guerra. También tienen rasgos en común: La voz dormida y Soldados de Salamina son escritos por alguien sin un vínculo familiar, pero se basan en personas reales, mientras que Los rojos de ultramar y Espacios en blanco son unas historias muy personales. Tanto en estas dos obras como en Soldados de Salamina el autor participa en la historia. Las obras son distintas entre sí, pero las une el horror de la guerra y la incapacidad de olvidarla de los que la han vivido, pero también la necesidad de entenderla de los que no la han vivido.

La investigación del pasado como búsqueda de la identidad propia en Espacios en Blanco

Espacios en Blanco trata sobre el intento de su autor, Miguel Francisco, de reconstruir un pasado familiar con muchos cabos sueltos. El cómic comienza con una escena cotidiana del autor y su hijo en la que el niño pregunta a su padre por su abuelo. A partir de ahí, se cuentan dos historias paralelas: la del protagonista y la del pasado de su familia. Si leemos la obra de forma superficial, la trama consiste en estas dos historias paralelas que la curiosidad del protagonista intersecciona de vez en cuando.

Sin embargo, si queremos hacer una lectura más profunda y desde el punto de vista psicológico no basta con analizar los hechos, sino las causas. El metatexto expone de forma más o menos explícita la razón por la cual el autor decidió escribir el libro: para contar la historia a su hijo, y para que estas historias no se olviden nunca. Sin ambargo, debemos diferenciar entre el autor y el protagonista que, aunque sea la proyección literaria del autor en una obra predominantemente autobiográfica, son dos entes diferentes. De esa misma forma, también los motivos del autor para escribir el libro y el ‘’motor’’ que mueve la trama de la novela hacia delante son dos cosas diferentes, si bien es cierto que están muy relacionadas entre sí.

Las preguntas del hijo del protagonista son sólo el detonante que facilita el dar pie a la historia. El qué mueve al protagonista a comportarse como se comporta y a emprender toda esa ‘’aventura detectivesca’’ es algo completamente aparte y que sólo se puede dilucidar mediante el análisis psicológico del protagonista, basándonos en su comportamiento y en lo que se nos deja ver sobre su mundo interior.

No es casualidad que la curiosidad del protagonista hacia el pasado familiar se convierta en una obsesión justo después de mudarse a Finlandia, romper con su novia y verse en una situación laboral poco agradable. Se produce un cúmulo de pérdidas que le obligan a volver a empezar su vida desde cero, solo y en un lugar extraño, lo cual desemboca en una crisis de indentidad que es, en realidad, lo que hace que empiece a ponerse manos a la obra con las investigaciones.

A esta sensación de pérdida consecuencia de la inmigración se conoce como ‘’duelo migratorio’’  (González Calvo 2005, 77). El que emigra, al igual que el protagonista, abandona el mundo que conoce y que forma parte más o menos intrínseca de su ser para afrontarse a un entorno nuevo. Esta pérdida parcial de algo que es parte tan importante de la identidad propia a menudo lleva al inmigrante a replantearse su identidad desde el principio: qué partes de la identidad y personalidad de uno mismo  son algo propio, qué partes son algo heredado del entorno donde se ha crecido y qué partes son resultado de las vivencias propias. El dilema, ya de por sí enorme, se amplifica si el recién llegado no tiene ni amigos ni aficiones en su nuevo país: por una parte, el exceso de tiempo en soledad hace que la mente le dé demasiadas vueltas a las preocupaciones y, por otra, amplía la contraposición entre ‘’ellos’’ (la gente local) y ‘’yo (el inmigrante).

Cuando el proceso de duelo migratorio se hace muy intenso, puede derivar en trastornos psicológicos más graves. Este no es el caso del protagonista de Espacios en Blanco, sino que sucede todo lo contrario: recoge ese problema viejo y se concentra en él, pero también se pone manos a la obra para poder resolverlo. Esa investigación y el moverse para conseguir más información le ayudan a aparcar momentáneamente sus problemas de recién llegado al país. Llegados a ese punto, vemos cómo dos pérdidas (la de la identidad propia y la de la memoria familiar) se resuelven la una a la otra.

Mi teoría es esa: investigar y resolver la memoria familiar es el modo que tiene el protagonista de sobrellevar su duelo migratorio. No es el problema raíz, sino un pretexto para afrontar la situación en la que vive, darse a sí mismo algo que hacer y así no acabar loco en su aislamiento. Además, al descubrir el pasado familiar, el protagonista ya no está solo, sino que tiene algo a lo que aferrarse y sobre lo cual reconstruir su identidad en el país nuevo. Cabe la posibilidad de que, de no haber emigrado, el protagonista se hubiese limitado a sentir curiosidad por la vida de su abuelo.

No son pocos los inmigrantes, sean de donde sean, que se deciden a investigar la historia familiar al trasladarse a un nuevo país. A veces, la reconstrucción de la identidad propia lo requiere. Otras veces es el sentimiento soledad lo que lo propicia. De lo que no cabe duda es que el averiguar sobre las propias raíces, por muy integrado que se esté en el nuevo país, nunca resta, sino que suma.

 

Fuentes:

González Calvo, Valentín. 2005. El duelo migratorio. Publicado en la revista Trabajo Social no. 7, págs. 77-79. Universidad Nacional de Colombia. URL: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4391745.pdf. Verificado el 10.12.2018

La(s) memoria(s) de la guerra civil finlandesa

Los motivos de la metaficcionalidad en Soldados de Salamina

La novela Soldados de Salamina del autor español Javier Cercas causó crítica y controversia tras su publicación. Algunos lectores no fueron conscientes del carácter ficticio de la obra y no la fueron capaces de leer como una novela de ficción sino la consumieron como si fuese un libro de historia. No obstante, igual como vimos en clase, el autor dejó varias pistas a los lectores dentro de la novela para llamar atención al carácter ficticio. Me resulta curioso esta técnica, y por lo tanto en este comentario mi objetivo es analizar algunos rasgos de la metaficción en la obra Soldados de Salamina. Lo que más me interesa, es el motivo por el cual el autor decidió utilizar esta técnica narrativa – ¿qué valor tiene, para el lector o para el mismo autor?  Inevitablemente la obra plantea la cuestión de que si los relatos pueden de verdad ser reales y por otro lado si la historia puede entonces ser algo más que un relato real – “un relato cosido a la realidad, amasado con hechos y personajes reales.” (p.52)

En los soldados de Salamina la metaficción y la autoficcionalidad se sobreponen, ya que la autoficcionalidad tramposa funciona como una herramienta de la metaficcionalidad. La autoficción se refiere a la técnica de meter rasgos autobiográficos en una obra de ficción. En una entrevista de El País, Cercas especifica: “…es muy importante no confundir, en una novela, lo que dice un personaje con lo que dice el autor.” (El País, 2002). A veces es complicado evitar esta confusión, ya que la ficción y la realidad se enlazan intencionalmente en el texto. El uso de fechas y acontecimientos importantes concretos refuerzan la perspectiva realista.

No obstante, el autor acaba subrayando el carácter ficticio a través de muchas ocasiones. La metaficcionalidad se ilustra también en algunas alusiones más discretas, como dentro del dialogo entre los personajes: “—Bueno, no son exactamente unas memorias —continuó Aguirre—. Se titulan Nuestra guerra, y están muy bien, aunque dicen una cantidad tremenda de mentiras, como todas las memorias.” (p.33) Aunque Aguirre habla sobre otra obra, se puede interpretar como una clara referencia a la ficcionalidad de la novela de Cercas también: el lector deduce fácilmente, que como todas las memorias son mentiras, las que Cercas narra podrán ser igual de falsas también.  El dialogo entre Conchi y Cercas ilustra de nuevo la idea de ficcionalidad: “Tendrás que inventártela —dijo. —¿Qué cosa? —La entrevista con Miralles. Es la única forma de que puedas terminar la novela” (p.169) Hacia el final de la novela en la tercera parte a través de las palabras de Miralles, que acoge el papel de la última pieza para completar la novela, se vuelve a repetir la idea de las mentiras: “Créame: esas historias ya no le interesan a nadie, ni siquiera a los que las vivimos; hubo un tiempo en que sí, pero ya no. Alguien decidió que había que olvidarlas y, ¿sabe lo que le digo?, lo más probable es que tuviera razón; además, la mitad son mentiras involuntarias y la otra mitad mentiras voluntarias.” (p.177)

Entonces, ¿qué función tiene el uso de metaficción en la obra? Según mi entender el autor adopta esta técnica para varias razones. La metaficcionalidad deja cierta libertad de poner a prueba e introducir elementos que posiblemente no tuvieran el mismo efecto escritos de otra manera. “En Soldados el narrador, aunque se llame Javier Cercas, es más ingenuo que yo, sabe menos de la guerra de lo que yo sabía: hago eso, creo, para que el deslumbramiento ante la aparición el pasado sea eficaz.” afirma Cercas en una entrevista de Letras Libres. (Letras Libres, 2014) A lo largo de la obra, se recuerda al lector, que en realidad el protagonista no es el mismo autor, aunque se parezcan.

Describiendo sus fracasos personales al principio de la obra, el protagonista se presenta como un carácter maltratado por la vida. A lo largo de la historia este narrador protagonista consigue superar las trabas y en gran parte Soldados de Salamina es una novela de aprendizaje. Es fácil de creer que el autor mismo haya tenido que superar los diferentes obstáculos, pero para recordarnos que no necesariamente es así, introduce señales para confundirnos. Por lo tanto, cada diferencia entre el narrador y el propio autor se muestra como un indicio metaficcional. “Es sólo una estrategia literaria. Nietzsche dice que hablar mucho de uno mismo es la mejor forma de ocultarse. No se puede decir mejor: en la novela, yo me oculto totalmente bajo mi propia máscara.” afirma el autor en la entrevista de El País cuando le preguntan sobre los “conflictos personales en la novela, sus propias pequeñas miserias de escritor semifrustrado.” Por consiguiente, podemos deducir que definitivamente Cercas busca la ambigüedad, lo que le permite la libertad de describir (¡o dejar sin describir!) sobre incluso dificultades personales, ya que el lector nunca podrá estar completamente seguro de cuanta verdad se halla en la voz del narrador.

Por otro lado, la metaficcionalidad abre una puerta para el autor tanto como para el lector de distanciarse del tema. A veces nos hace falta un poquito de distancia, para poder entender mejor.  “En cuanto a lo de tomar partido, bueno, siempre he dicho que el objetivo de un escritor no es juzgar, sino entender…” comenta Cercas en la entrevista de El País. (El País, 2002) Indica que su objetivo es tratar de comprender el pasado y para este motivo la metaficcionalidad ofrece un instrumento ya que es una manera de abiertamente tomar un par de pasos atrás del tema original y señalar que al fin y a cabo la obra es ficticia.

En adición, el uso de esta técnica de narración implica un juego literario. La ambigüedad entre historia y ficción resulta en un efecto de intriga: el lector consciente comenzará a buscar los indicios entre líneas, analizar las descripciones y diálogos e investigar los acontecimientos, las fechas y hasta la propia biografía del autor para descubrir por donde comienza la frontera entre lo inventando y lo veraz. Por otro lado, con el pretexto de la ficcionalidad el autor evita tomar responsabilidad de los posibles errores en la historia. Si algún dato no concuerda con la realidad, no es realmente un fallo ya que la obra nunca pretendía tratarse de ni una autobiografía ni una historiografía. Por eso no se le puede reclamar al autor ni sobre los errores ni las opiniones o hechos del narrador-protagonista.

En definitiva, Cercas ha sido capaz de escribir una obra de muchos niveles mezclando diferentes técnicas narrativas, de las cuales la metaficción es la que más me ha llamado la atención. En la obra la metaficción es una técnica traslapada con la autoficcionalidad. A través de la metaficcionalidad el autor procura contar sobre la guerra civil española, recordando al lector al mismo tiempo que toda información sobre el pasado es siempre sujeto a la interpretación de la persona quien la escribe. Por otro lado, la ambigüedad entre la ficción y la realidad se convierte en un juego tanto para el lector como para el autor mismo.  Soldados de Salamina es, por lo tanto, el “relato real” tal como nos profesó el narrador: “Es un relato real. Será como una novela. Solo que, en vez de ser todo mentira, será todo real.”  (p. 68) y en las palabras de Bolaño, “Todos los buenos relatos son relatos reales, por lo menos para quien los lee, que es el único que cuenta.” (p.166)

 

Referencias

El Páis. 11.06.2002. https://elpais.com/cultura/2002/06/11/actualidad/1023817020_1023817479.html

Gascón Daniel. 11.11.2014. Letras Libres. https://www.letraslibres.com/mexico-espana/entrevista-javier-cercas

 

 

 

 

Espacios en blanco

Hoy hemos tenido la oportunidad de conocer al autor del cómic “Espacios en blanco”, ilustrador e historietista Miguel Francisco, un español nacido en Badalona afincado en Finlandia.

Espacios en blanco” es la historia de Miguel Francisco y su familia, antes y después de la guerra civil española contada a través de un cómic.

Tenía la idea de que los cómics eran para niños y que sólo contaban historias divertidas. Me sorprendió cuando en la asignatura de “La guerra civil” tuvimos que leer un cómic. El último que he leído creo que era el de Tintín y del cual tengo muy buen recuerdo, pero este era diferente. Cuando empecé a leerlo enseguida me enganchó la historia y no pude parar hasta que lo terminé. Me atrapó la vida de Miguel, su presente en una Finlandia que me resulta familiar y su pasado que le persigue con preguntas de las cuales no tiene respuesta y necesita responder.

Miguel a través del cómic nos ha abierto las puertas de su vida, de su familia actual con un pequeño rubiales que le hace preguntas al igual que él se las hacía a su padre cuando era pequeño. Pero Miguel ya siendo adulto investigó, viajó y se documentó para saber qué ocurrió a sus familiares cuando tuvieron que exiliarse o emigrar en tiempos de guerra y descubrió la verdad que duele, saber que por tu forma de pensar dejan de darte trabajo, o por ser pobre te envían el primero a luchar en la milicia o por perder la guerra pierdes hasta tu propia casa.

Imagino que ha tenido que ser difícil rasgar en las heridas del recuerdo, donde se quería despertar a un sufrimiento que estaba durmiendo y que el abuelo de Miguel simplemente ocultaba tras una sonrisa y era incapaz de hablar de ello. Miguel también habló mucho con su padre con el cual tenía una relación muy estrecha, pero hubo un momento donde su padre ya no pudo hablar más. Es difícil ponerse en la situación de alguien que lo ha perdido todo o que no tiene ni para comer, lo que significa pasar hambre de verdad, tener que disparar a alguien por tus ideas o tener que quemar un santo cuando perteneces a una cofradía y simplemente no quieres. Son situaciones que no he vivido y es importante que se cuenten, para conocer la verdad, para aprender de los errores del pasado y para valorar lo bien que se vive en paz y en libertad.

Hay otros aspectos de la obra en los que me he sentido identificada, como ser una persona de nacionalidad española y residente en Finlandia, tengo familia aquí como el autor y además también he sentido algunas veces la soledad, un tema del que apenas se habla por estos lares. Yo pensaba que la soledad solo era para personas muy mayores que ya habían perdido a todos sus conocidos, pero al vivir en otro país es una sensación rara que se experimenta, cuando no tienes a nadie para salir a tomar un café o poder hablar de cuestiones personales. Como no hay mal que dure cien años con el tiempo se conoce una nueva cultura y se hacen nuevas amistades que espero duren de por vida.

Este libro es un estupendo legado para su hijo que ya ha mostrado orgulloso en la guardería las chicas guapas que salen en el cómic a sus amiguitos. Algún día podrá entender que dentro del colorido cómic existe una historia real de la que él mismo forma parte ya que es el futuro y tendrá la suerte de poder leer su pasado en forma de libro.

Me gusta esta forma de escribir y de contar historias, Miguel Francisco utiliza un lenguaje claro y conciso, un dibujo donde a través de los colores podemos saber si estamos en el pasado de las imágenes en blanco y negro o los colores vivos del presente con imágenes de lugares que paseamos a diario. Me ha resultado admirable cómo el autor ha tratado de ser fiel a sí mismo en todo momento, contar su historia y no desviarse por otros caminos. Además, no le han faltado toques de humor que nos han hecho disfrutar de una historia amarga.

Ha sido un placer poder conocer a Miguel Francisco, una persona encantadora con una importante trayectoria profesional y siempre listo para empezar nuevos proyectos. Espero que le vaya muy bien. La obra “Espacios en blanco” me ha gustado mucho y la recomendaré a mis conocidos, seguro que si mis amigos españoles solteros lo leen se vienen a Finlandia a conocer a las rubias despampanantes que hay en el norte de Europa.

 

Fuentes:

  • Francisco, Miguel: “Espacios en blanco“, Astiberri, 2017.
  • Charla con Muiguel Francisco, 29.11.2018 en la Universidad de Helsinki.

El papel de los republicanos exiliados en México y su relación con los nativos del país en la novela Los rojos de ultramar de Jordi Soler

En este trabajo voy a profundizarme en el papel de los republicanos exiliados en México y su relación con los nativos del país en la novela Los rojos de ultramar de Jordi Soler. Arcadi, el abuelo del narrador, es un republicano catalán que se tiene que huir de su país después de la Guerra Civil española. Acaba en la selva de Veracruz en México donde funda una plantación de café, en La Portuguesa, con otros cuatro exiliados republicanos. Los exiliados llegan a México y tienen que empezar a construir su vida de nuevo y bastante rápidamente alcanzan un nivel de vida superior a la de los nativos que trabajan como sus criados.  

 

Aunque los exiliados eran los que entraban en la tierra de otros y en su país de origen habían pertenecido, en cierta manera, al grupo de los discriminados, en este nuevo terreno formaban parte de la clase superior, conviviendo al lado de la clase más baja, los nativos. Su formación anterior les daba la oportunidad de avanzar en la vida y Arcadi consiguió crear una carrera de abogado y con los otros republicanos crearon la plantación de café exitosa en la selva. En la novela se menciona que “esta división es el típico esquema social latinoamericano donde los nativos morenos y los blancos conviven en paz siempre y cuando los nativos entiendan que los blancos son los que mandan”. Esta diferencia social se manifiesta en pequeños detalles en la novela, por ejemplo, cuando la familia de Arcadi es una de las únicas que tienen televisor en la zona, los nativos se quedan detrás de la ventana viéndolo, como si fuera algo mágico. En la novela esta división de los dos grupos se manifiesta, no solo en las historias contadas, sino también en las palabras del narrador. Los nativos se ven como inferiores a los blancos; el narrador cuenta como su madre se casó con su padre, un abogado de buena familia, es decir, una familia mexicana donde no había indios.  

 

Aunque los republicanos tenían nativos como sirvientes en sus casas, también trabajaban junto a ellos, por ejemplo, cuando empezaban a sembrar los cafetos después de conseguir el terreno para sus cultivos. Aunque convivían en paz con sus criados y por ejemplo Laia, la madre del narrador, crecía junto a Teodora, una de los criados, siempre detrás de sus mentes recordaban su posición social, y por ejemplo en el mercado era Teodora que iba cargada de las canastas, sin recibir ayuda de su amiga. El narrador lo compara, justificadamente, con la época de la colonia. Cuando Teodora tuvo su hijo, Lauro, también él, más tarde, seguía sirviendo a sus patrones junto a su madre. 

 

No obstante, aunque existía esta división en los nativos y los blancos, los republicanos, especialmente Arcadi, intentó disminuir el abismo entre los dos grupos sociales. Arcadi intentó cambiar el rumbo de la vida de Lauro y así también la de las futuras generaciones. Para “sacarlo de ese círculo que parecía una maldición, lo inscribió a la escuela, le compró ropa y lo trató como a uno más de la familia. Más tarde Lauro entró a la universidad y hasta consiguió algunos trabajitos que después de algún tiempo dejó para volverse a su posición habitual, de un nativo inferior a los blancos. A pesar de los intentos Arcadi no pudo cambiar la situación reinante en su comunidad.  

 

Obviamente este esquema de discriminación estaba tan inculcado en las mentes de todos, ya antes de la llegada de los exiliados españoles, que era difícil de olvidarlo. Como este modelo ya seguía vigente desde hace siglos, es normal que los exiliados seguían viviendo, por lo menos en parte, según este modelo social. Aunque en alguna manera estaban en la misma posición con los nativos, siendo discriminados por sus compatriotas, no tenían tanta empatía hacía sus nuevos cohabitantes como se podría haber esperado. Sin embargo, también intentaban romper el círculo vicioso en que vivían los nativos, sin tener éxito.

 

Entonces los culpables de esta situación discriminadora no eran solamente los exiliados españoles, sino también la falta de voluntad de cambio y la subordinación de los nativos frenaban la transformación. Como ellos, durante generaciones, habían ido acostumbrándose a su posición, no veían nada mal en el esquema. Los españoles, por su parte, estaban conscientes de esta contraposición y seguían aprovechando de ella después de fracasar en el intento de cambiar la situación. Aceptaron su posición en la comunidad, como lo habían aceptado sus inferiores. 

 

Fuentes

Soler, Jordi. (2004). Los rojos de ultramar. Alfaguara.