La transformación de la identidad de Arcadi

Los Rojos del Ultramar de Jordi Soler es una novela histórica que trata el exilio de los perdedores de la guerra civil española. La crisis de identidad es uno de los temas de la novela, y se expresa a través de la construcción y reformulación de identidad de los emigrantes. Este tipo de búsqueda no se refina solamente a los exiliados de guerra sino es una indagación universal compartida por todos los que han vivido fuera de su país. La identidad no es una característica que acogemos de pequeño y que se mantiene igual durante el resto de nuestra vida, sino se puede considerar como un proceso que está constantemente en cambio, afectado por las experiencias y acontecimientos que encaramos a lo largo del ciclo de vida. La identidad y la personalidad me interesan profundamente, y por eso en este comentario mi objetivo es reflexionar sobre el tema de la identidad de Arcadi en la obra de Soler, y compararla a líneas más generales. La cuestión de identidad, creo, es una que llega a despertar la curiosidad en muchos de nosotros. Es un tema muy personal, ya que se refiere a como uno percibe a si mismo, pero también refleja nuestra relación con el mundo exterior. (Suomen Mielenterveysseura)

Entendiendo la identidad así, no es nada extraño el comportamiento de Arcadi en Rojos de Ultramar se enfrenta a una crisis de identidad, ni el del nieto que se empeña a investigar la historia y las memorias de su abuelo para entenderse mejor a si mismo. Para Arcadi, Cataluña se convierte a un lugar idealizado: Al comenzar la guerra era un hombre joven, recién casado con su esposa embarazada, con toda la vida delante de él. Tuvo que dejar todo lo que le fuera importante para esquivar la detención, y como si eso no fuera suficiente, acabó pasando un año y medio en las condiciones inhumanas del campo de prisioneros de Argeles-Sur-Mer. “Nadie sale ileso después de tantos meses en un campo de prisioneros, el daño infligido por el hambre y el maltrato físico deja, inevitablemente, secuelas.” (p. 42) Estas experiencias afectaron como describiera su país de origen luego su familia estuviera establecida en La Portuguesa, y por tanto también como sus descendientes comenzarían a identificarse en el nido de dos culturas.

Los refugiados se enfrentan a un proceso de reformulación de identidad a lo largo del tiempo como consecuencia al desplazamiento. (Burnett, 2013) “Comencé a pensar que su idea de que la guerra la había peleado otro, que otro había sido el republicano y el artillero, era un asunto serio, de otra manera no había forma de explicar al hombre en que Arcadi se había convertido sesenta años después,” (p. 83) afirma el narrador al describir la recolección de datos en Argeles-Sur-mer, y  vuelve a reflexionar sobre el cambio en otras ocasiones también, reflejando así la reformulación de identidad de Arcadi. En la Portuguesa Arcadi se convierte a lo contrario a lo que había sido antes de llegar  a México, y a mi entender estos cambios se tratan de las consecuencias de desplazamiento.

En el libro de Soler, el choque cultural y después la construcción identitaria se demuestran a través de la constante reminiscencia de Arcadi sobre las tierras españolas. Cada domingo en la Portuguesa, Arcadi convierte su país de origen a un lugar idealizado. Este tipo de nostalgia es muy común para sobre todo aquellas personas que han tenido que dejar su país por obligación como en el caso de Arcadi y los demás exiliados. Reflexiona una identidad diasporica, es decir Arcadi considera a La Portuguesa y México como un lugar temporal y rechaza intentar integrarse del todo y perfectamente, porque mantiene en su mente la idea de volver a España. Esta idea se concretiza en el plan de matarlo a Franco, para poder regresar a su tierra de origen. Este tipo de ideología es también algo característico en refugiados, ya que a menudo el país de acogida se ve como un lugar temporal en vez de el destino permanente. Así es también en el caso de Arcadi, que incluso después de haber pasado décadas en México, aún es motivado a cocer un plan para poder regresar a España.

Para aferrarse a su identidad español y catalán y para enfrentarse a un choque cultural, Arcadi se amuralla de una pequeña comunidad catalana en la selva de Veracruz. Dentro, hablan catalán, comen “fuet, butifarra, mongetes y panellets” y construyen sus vidas alrededor de una identidad de los catalanes que habían perdido la guerra, a pesar de intentar vivir vidas mexicanas. (p. 45) Igualmente, Arcadi representa Cataluña como un objetivo: “Aun cuando no se podía regresar a España, aquella ciudad se nos presentaba como el objeto del deseo, que era semanalmente espoleado con los paseos por las Ramblas que Arcadi proyectaba sobre el tapiz verde del salón…” (p. 62) Es muy normal que personas que viven en el extranjero sientan nostalgia por su país de origen y que la identidad se transforme en relación al país de origen tanto como el país de acogida. En el caso de Arcadi, guarda las buenas memorias de España y por tanto se niega de integrarse del todo a la cultura mexicana. Igual de normal es la sensación de extrañeza al volver a sus raíces, ya que es terrible sentirse extraño en un lugar que hubiese valorado como algo propio, y en especial después de pasar mucho tiempo fuera, los cambios son inevitables. Así pues, Arcadi tiene que enfrentarse a una España completamente distinto a la de donde se había ido décadas antes y que además su lengua, el símbolo de su identidad catalana, no era aquella que se hablaba en la Cataluña de verdad: “Pero el golpe definitivo, al parecer, se lo dio la lengua, el catalán que había preservado, junto con sus amigos, durante tanto tiempo en La Portuguesa, y que había transmitido a dos generaciones, era una lengua contaminada, híbrida, con un notorio acento del ultramar.”

La cuestión de identidad de los refugiados, inmigrantes y retornados y la relación entre la identidad y lengua son muy temas muy fascinantes, y creo que merecen ser investigados más, tanto en la literatura como la vida real. En la obra Soldados de Salamina Arcadi tuvo que dejar España de joven, y en camino hacia la seguridad se enfrentó a muchos tipos de traumas, tanto que creo que ni el mismo tenía claro si identidad. “Qué clase de rojo era,” especula su nieto también como afirmación a estas dudas identitarias. Asimismo, los niños y los nietos de Arcadi heredan esta sensación de no pertenecer. Escuché una vez una expresión, que comparaba a emigrantes a piezas de un puzzle, que nunca llegan a encajar perfectamente a ningún sitio, después de haber dejado a su país de origen.

 

Referencias

Burnett, Kari. 1/2013. UNHCR. https://www.unhcr.org/research/working/510947989/feeling-outsider-case-study-refugee-identity-czech-republic-kari-burnett.html

Suomen mielenterveysseura. Identiteetti – Kuka minä olen?  https://www.mielenterveysseura.fi/fi/mielenterveys/itsetuntemus/identiteetti-kuka-min%C3%A4-olen

Huttunen, Laura. 1999. Siirtolaisuusinstituutti. http://www.migrationinstitute.fi/files/pdf/artikkelit/koti_paikka_ja_identiteetti_maahanmuuttajien_omaelamakerroissa.pdf

 

 

Los motivos de la metaficcionalidad en Soldados de Salamina

La novela Soldados de Salamina del autor español Javier Cercas causó crítica y controversia tras su publicación. Algunos lectores no fueron conscientes del carácter ficticio de la obra y no la fueron capaces de leer como una novela de ficción sino la consumieron como si fuese un libro de historia. No obstante, igual como vimos en clase, el autor dejó varias pistas a los lectores dentro de la novela para llamar atención al carácter ficticio. Me resulta curioso esta técnica, y por lo tanto en este comentario mi objetivo es analizar algunos rasgos de la metaficción en la obra Soldados de Salamina. Lo que más me interesa, es el motivo por el cual el autor decidió utilizar esta técnica narrativa – ¿qué valor tiene, para el lector o para el mismo autor?  Inevitablemente la obra plantea la cuestión de que si los relatos pueden de verdad ser reales y por otro lado si la historia puede entonces ser algo más que un relato real – “un relato cosido a la realidad, amasado con hechos y personajes reales.” (p.52)

En los soldados de Salamina la metaficción y la autoficcionalidad se sobreponen, ya que la autoficcionalidad tramposa funciona como una herramienta de la metaficcionalidad. La autoficción se refiere a la técnica de meter rasgos autobiográficos en una obra de ficción. En una entrevista de El País, Cercas especifica: “…es muy importante no confundir, en una novela, lo que dice un personaje con lo que dice el autor.” (El País, 2002). A veces es complicado evitar esta confusión, ya que la ficción y la realidad se enlazan intencionalmente en el texto. El uso de fechas y acontecimientos importantes concretos refuerzan la perspectiva realista.

No obstante, el autor acaba subrayando el carácter ficticio a través de muchas ocasiones. La metaficcionalidad se ilustra también en algunas alusiones más discretas, como dentro del dialogo entre los personajes: “—Bueno, no son exactamente unas memorias —continuó Aguirre—. Se titulan Nuestra guerra, y están muy bien, aunque dicen una cantidad tremenda de mentiras, como todas las memorias.” (p.33) Aunque Aguirre habla sobre otra obra, se puede interpretar como una clara referencia a la ficcionalidad de la novela de Cercas también: el lector deduce fácilmente, que como todas las memorias son mentiras, las que Cercas narra podrán ser igual de falsas también.  El dialogo entre Conchi y Cercas ilustra de nuevo la idea de ficcionalidad: “Tendrás que inventártela —dijo. —¿Qué cosa? —La entrevista con Miralles. Es la única forma de que puedas terminar la novela” (p.169) Hacia el final de la novela en la tercera parte a través de las palabras de Miralles, que acoge el papel de la última pieza para completar la novela, se vuelve a repetir la idea de las mentiras: “Créame: esas historias ya no le interesan a nadie, ni siquiera a los que las vivimos; hubo un tiempo en que sí, pero ya no. Alguien decidió que había que olvidarlas y, ¿sabe lo que le digo?, lo más probable es que tuviera razón; además, la mitad son mentiras involuntarias y la otra mitad mentiras voluntarias.” (p.177)

Entonces, ¿qué función tiene el uso de metaficción en la obra? Según mi entender el autor adopta esta técnica para varias razones. La metaficcionalidad deja cierta libertad de poner a prueba e introducir elementos que posiblemente no tuvieran el mismo efecto escritos de otra manera. “En Soldados el narrador, aunque se llame Javier Cercas, es más ingenuo que yo, sabe menos de la guerra de lo que yo sabía: hago eso, creo, para que el deslumbramiento ante la aparición el pasado sea eficaz.” afirma Cercas en una entrevista de Letras Libres. (Letras Libres, 2014) A lo largo de la obra, se recuerda al lector, que en realidad el protagonista no es el mismo autor, aunque se parezcan.

Describiendo sus fracasos personales al principio de la obra, el protagonista se presenta como un carácter maltratado por la vida. A lo largo de la historia este narrador protagonista consigue superar las trabas y en gran parte Soldados de Salamina es una novela de aprendizaje. Es fácil de creer que el autor mismo haya tenido que superar los diferentes obstáculos, pero para recordarnos que no necesariamente es así, introduce señales para confundirnos. Por lo tanto, cada diferencia entre el narrador y el propio autor se muestra como un indicio metaficcional. “Es sólo una estrategia literaria. Nietzsche dice que hablar mucho de uno mismo es la mejor forma de ocultarse. No se puede decir mejor: en la novela, yo me oculto totalmente bajo mi propia máscara.” afirma el autor en la entrevista de El País cuando le preguntan sobre los “conflictos personales en la novela, sus propias pequeñas miserias de escritor semifrustrado.” Por consiguiente, podemos deducir que definitivamente Cercas busca la ambigüedad, lo que le permite la libertad de describir (¡o dejar sin describir!) sobre incluso dificultades personales, ya que el lector nunca podrá estar completamente seguro de cuanta verdad se halla en la voz del narrador.

Por otro lado, la metaficcionalidad abre una puerta para el autor tanto como para el lector de distanciarse del tema. A veces nos hace falta un poquito de distancia, para poder entender mejor.  “En cuanto a lo de tomar partido, bueno, siempre he dicho que el objetivo de un escritor no es juzgar, sino entender…” comenta Cercas en la entrevista de El País. (El País, 2002) Indica que su objetivo es tratar de comprender el pasado y para este motivo la metaficcionalidad ofrece un instrumento ya que es una manera de abiertamente tomar un par de pasos atrás del tema original y señalar que al fin y a cabo la obra es ficticia.

En adición, el uso de esta técnica de narración implica un juego literario. La ambigüedad entre historia y ficción resulta en un efecto de intriga: el lector consciente comenzará a buscar los indicios entre líneas, analizar las descripciones y diálogos e investigar los acontecimientos, las fechas y hasta la propia biografía del autor para descubrir por donde comienza la frontera entre lo inventando y lo veraz. Por otro lado, con el pretexto de la ficcionalidad el autor evita tomar responsabilidad de los posibles errores en la historia. Si algún dato no concuerda con la realidad, no es realmente un fallo ya que la obra nunca pretendía tratarse de ni una autobiografía ni una historiografía. Por eso no se le puede reclamar al autor ni sobre los errores ni las opiniones o hechos del narrador-protagonista.

En definitiva, Cercas ha sido capaz de escribir una obra de muchos niveles mezclando diferentes técnicas narrativas, de las cuales la metaficción es la que más me ha llamado la atención. En la obra la metaficción es una técnica traslapada con la autoficcionalidad. A través de la metaficcionalidad el autor procura contar sobre la guerra civil española, recordando al lector al mismo tiempo que toda información sobre el pasado es siempre sujeto a la interpretación de la persona quien la escribe. Por otro lado, la ambigüedad entre la ficción y la realidad se convierte en un juego tanto para el lector como para el autor mismo.  Soldados de Salamina es, por lo tanto, el “relato real” tal como nos profesó el narrador: “Es un relato real. Será como una novela. Solo que, en vez de ser todo mentira, será todo real.”  (p. 68) y en las palabras de Bolaño, “Todos los buenos relatos son relatos reales, por lo menos para quien los lee, que es el único que cuenta.” (p.166)

 

Referencias

El Páis. 11.06.2002. https://elpais.com/cultura/2002/06/11/actualidad/1023817020_1023817479.html

Gascón Daniel. 11.11.2014. Letras Libres. https://www.letraslibres.com/mexico-espana/entrevista-javier-cercas

 

 

 

 

“La prisión femenina más poblada de la historia de España”

Leyendo la obra La Voz Dormida de Dulce Chacón, me puse a investigar algunos de los personajes y los sitios, para descubrir si habían existido de verdad o si eran producto de la imaginación y la creatividad de la autora. Al leer sobre las trece rosas, descubrí que la cárcel que se describía en el libro había sido “la prisión femenina más poblada de la historia de España.” (Cárcel de Ventas)

Ideada por la política republicana Victoria Kent, la prisión de Ventas fue construida en 1931 en el barrio de Ventas en Madrid para prisioneras femeninas. El objetivo original de la prisión era funcionar como un modelo para el resto de las prisiones en España y ofrecer mejores condiciones a las reclusas. No obstante, en las manos del bando franquista pocos años después de la guerra, el edificio fue transformado en un enorme “almacén de reclusas” donde las presas sufrieron de condiciones inhumanas. (Cárcel de Ventas)

“Por la mañana era espantoso, los retretes hasta arriba de excrementos, los grifos y las cisternas sin agua, las mujeres llenas de piojos y sarna. Todo estaba lleno: pasillos, escaleras, patios” describe Antonia García, una de las sobrevivientes de dicha prisión, en la entrevista de El Mundo.  (El Mundo) La prisión de Ventas fue diseñada para acomodar a 500 presas, pero durante las primeras dos décadas después de la guerra tuvo que hacer caber hasta 4000. Las cárceles simplemente no estaban preparadas para acoger a tantos presos, como los que llegaron después del final de la guerra. (Cárcel de Ventas) Aquellas condiciones se describe verazmente en la obra de Dulce Chacón:

“… cuenta que Victoria Kent ordenó construir la prisión de Ventas, y que estaba diseñada para alberga a quinientas reclusas. Se queja de la falta de espacio. Se queja de que doce petates ocupen el suelo de las celdas donde antes había una cama, un pequeño armario, una mesa y una silla. Se queja de que los pasillos y las escaleras se hayan convertido en dormitorios, y de que haya que saltar por encima de las que están acostadas para llegar a los retretes.” (p. 58, La Voz Dormida)

Las reclusas consistían por la mayor parte en mujeres de la izquierda, mujeres republicanas y otras que se habían atrevido a resistir la política o las normas del nuevo régimen de alguna manera. “Ventas es también susceptible de ser reivindicada desde una mirada feminista que muestra lo que fue la represión ejercida por el régimen franquista contra las mujeres que colaboraron con la República” explica el historiador Fernando Hernández Holgado en la entrevista de El Mundo. (El Mundo) Por lo tanto, se ve que aquella cárcel fue una selección natural para ser uno de los escenarios principales de La Voz Dormida. El objetivo de la obra es transmitir a los lectores las historias de las mujeres víctimas del franquismo, y Ventas ofrece el marco perfecto para cumplir aquella intención.

Durante los primeros años después de la guerra, alrededor de 80 prisioneras de Ventas fueron fusiladas. Los fusilamientos tuvieron lugar siempre en el mismo sitio: contra la tapia del cementerio de Almudena, tal como se describe en la Voz Dormida. (Cárcel de Ventas, La Voz Dormida) “A los varones los llevaron a las seis de la mañana al cementerio del Este, y murieron a las seis contra la tapia. A ellas las llevaron a las seis y media.” (p.68) reseña el narrador de la Voz Dormida el fusilamiento de los 60 jóvenes a los que pertenecieron también las trece rosas. Tanto en la obra como en la realidad algunos presos obtuvieron su sentencia inmediatamente, mientras otros tuvieron que esperar hasta años para al final ser condenadas a muerte.

La victoria de los franquistas le cedió poder e influencia a la iglesia católica ya que la ideología nacional-católica formaba parte de los principios franquistas. Por consiguiente, La Voz Dormida aborda también el papel de la religión en la represión: “El culto religioso forma parte de su reeducación. No han querido comulgar y hoy ha nacido Cristo. Van a darle todas un beso, y la que no se lo dé se queda sin comunicar esta tarde.” ordena la monja de la prisión a las presas en la novela.  (p. 54) Los prisioneros fueron sometidos a la imposición forzosa de las normas nacional-católicas.

Los capellanes de las prisiones ejercían el poder que Franco les había reestablecido a través de amenazas y castigos y según su discernimiento religioso. (Casanova, El País) En la novela se explica cómo a Hortensia la ofrecieron la posibilidad de mamar a u niña una última vez, si confesara ante un cura: “(Dicen) que el cura la quiso convencer para que confesara y comulgara. Le dijo que su deber era salvarle el alma, y que si se ponía en orden con Dios le dejaba que le diera la teta a la niña.” Al parecer este tipo de tratamiento era muy normal en las cárceles como Ventas, ya que prevalecían los valores y el orden nacional-católicos:  Por ejemplo, no se las dejaba a las condenadas de muerte escribir a sus familiares antes de la ejecución si no se humillaban a confesar y arrodillarse en frente de la fe católica y los curas. (Barroso, El País) Fue una manera más de maltratar a los presos; romper su fuerza de voluntad y autoestima.

Hoy en día no queda nada del edificio original de la prisión de Ventas. Fue vaciado de presas en 1969 y un par de años después se demolió el edificio original para dar lugar a la construcción de un bloque de viviendas. (Cárcel de Ventas) Para resumir, he de decir que después de leer algunos de los testimonios de las sobrevivientes de Ventas y después de investigar las experiencias de las reclusas y las condiciones carceleras, me parece que Dulce Chacón es capaz de transmitir las condiciones de la cárcel al lector sin rencor y sin exagerar. La cárcel fue uno de los principales escenarios para los sucesos de la novela y a pesar de haber desaparecido el edificio, su recuerdo sigue vivo en la obra de Chacón tanto como en las memorias de víctimas y sus familiares.

 

Referencias

Cárcel de Ventas. Ayuntamiento de Madrid, 2017, https://carceldeventas.madrid.es/

PREYSLER, Claudia. 5.4.2016. El Mundo. https://www.elmundo.es/madrid/2016/04/04/5702b2cf268e3ec52d8b4705.html

BARROSO, Javier. 5.10.2015. El País. https://elpais.com/ccaa/2015/11/10/madrid/1447183193_301585.html

CASANOVA, Julián. 26.11.2008. https://elpais.com/diario/2008/11/26/opinion/1227654005_850215.html

El silencio como consecuencia de la represión en la obra La Voz Dormida

La novela La Voz dormida (2002) de la autora Dulce Chacón es una novela histórica que, a través de la combinación de ficción y verdad, narra las consecuencias de la represión política y social en la España de la posguerra. La mayoría de los acontecimientos y personajes se basan en hechos reales. Ya que me interesa el concepto del silencio colectivo durante la dictadura, dentro de este comentario literario, he decidido enfocarme en aquella consecuencia de la represión y analizar la descripción del silencio en la obra.  El objetivo de la novela es revelar las historias de guerra de las que antes no se había podido hablar libremente. El nombre de la obra hace alusión a esas personas que sufrieron en la guerra y la posguerra, pero no fueron escuchadas en su tiempo. La dedicatoria reza: “A los que se vieron obligados a guardar silencio”.

La novela está divida en tres partes. La primera funciona como una introducción a las historias de los personajes principales y consiste en 35 capítulos: se presenta a los personajes y se indica cómo han llegado a sus situaciones respectivas. La protagonista es Pepita, una mujer joven que tiene a una hermana, Hortensia, encarcelada por su ideología comunista. Pepita la visita en la prisión y le lleva cartas de parte de su marido Felipe, que pertenece a un grupo guerrillero que resiste el nuevo régimen. Pepita y Paulino, un amigo y compañero de guerrilla de Felipe, se enamoran, pero no pueden estar juntos porque los guerrilleros han de vivir a escondites. La primera parte acaba en la declaración de Franco del 1. abril 1939: “En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas Racionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado.” (p. 63) La declaración es irónica ya que, a pesar de acabar con el conflicto armado, el sufrimiento de Pepita y cientos de miles de personas siguieron sufriendo de la represión a pesar de haber acabado la guerra. Tras la guerra de tres años, más de 50 000 personas fueron fusilados, casi 300 000 personas detenidos. (Cambrer & co.)

La segunda parte, de dieciocho capítulos, desarrolla los destinos de los personajes principales. Paulino y Felipe huyen a Francia donde adoptan a nuevas identidades para protegerse. Hortensia está condenada, “como autora del delito de adhesión a la rebelión, con las agravantes de trascendencia y peligrosidad, a la pena de muerte” (p. 99) por fusilamiento. Como está embrazada, la sentencia no se ejecutará hasta después del parto al final de la segunda parte de la obra. La hija de Hortensia es entregada a Pepita después del fusilamiento. Las primeras dos partes de la novela cubren los acontecimientos de algunos meses, pero la tercera, de 32 capítulos, resume varios años y ofrece un desenlace para las vidas de los personajes principales.

A lo largo de la historia todos los personajes sufren los horrores de la opresión, y a través de la obra llegamos a conocer y sentir el dolor que sienten. La fuerte represión se usa como herramienta de fortalecer el nuevo gobierno. (Montegut) Las persona en las que se basan los personajes de la obra guardaron silencio porque no les quedaba más remedio. “En silencio y en orden” está repetido a lo largo de los primeros capítulos como una alusión a la represión. Igual que vimos en clase, la paz social durante el franquismo se obtuvo y se mantenía con miedo y control. Por lo tanto, era una paz entre comillas, una sensación falsa de tranquilidad mientras que una gran parte del país sufría. Los vencidos se quedaron con el miedo de hablar de su sufrimiento, sus pensamientos y sus ideologías. Toda ideología que no fuera franquista estaba prohibida. En la obra se contrasta la política con “una araña peluda muy negra muy negra.” (p.27) y así se refiere al miedo de guardar diferentes ideologías.

Por el ambiente de desconfianza que rige en el país nadie sabe de quien deben fiarse y por lo tanto es más seguro mantenerse callado. Así mismo, el cartero va corriendo a Gobernación después de entregar la carta de Paulino a Pepita, para delatar que acababa llevar correspondencia del extranjero. “Cuánto embuste en nombre de la Causa, cuánta denuncia, hasta falsa. Cuánto desbarajuste,” (p.28) critica el narrador. Como vimos en clase, este ambiente dominará durante todo el franquismo. El narrador contrasta el silencio abiertamente con el temor: “Volverá el silencio, la parálisis, el miedo” (p. 91). Los traumas de la guerra son también una razón por la cual guardan silencio las víctimas porque contar la historia es recordar la muerte de los suyos. “Es verlos morir otra vez. La voz dormida al lado de la boca. La voz que no quiso contar que todos habían muerto.” (p. 95)

La mayoría los personajes se basan de alguna forma en personas reales: el narrador alude varias veces a sitios y acontecimientos reales y verdaderas víctimas de la posguerra, como por ejemplo ‘las trece rosas’ que fueron fusiladas el 5 de agosto de 1939 cerca de la prisión de Ventas en Madrid unos meses después de que Franco anunciara el fin de la guerra.  (Carceller) A través de los personajes ficticios de la obra, las personas y víctimas que realmente existieron obtienen la oportunidad de vocear sus testimonios. La autora cede la palabra a estas personas que no fueron escuchadas en su tiempo. Como hablamos en clase, durante la dictadura solo se llegó a conocer una versión de la guerra. Las actitudes indiferentes actuales hacia la guerra civil solo demuestran que el pacto de silencio durante la transición fue eficaz. Estoy de acuerdo con la autora de la obra: Mientras que no se quiera hablar del tema solo se muestra que no aún no se ha llegado a una reconciliación. “La reconciliación real todavía no ha llegado, porque aún no se ha producido esa conversación,” opina la autora Dulce Chacón en una entrevista. La voz dormida es un medio de tener en consideración los que no han sido escuchados: “Ya conocemos la historia de los vencedores. Ahora toca los vencidos.” (Dulce Chacón, en la entrevista de Santiago Velazquez)

Bibliografía

Dulce Chacón. La Voz Dormida. 2002. Santillana de Ediciones Generales. http://jotero.en.eresmas.net/Dulce%20Chac%C3%B3n%20-%20La%20voz%20dormida.pdf

Carceller. A. 2012. Julia Conesa, que mi nombre no se borre de la historia. Revista sociocultural desde Valencia. https://losojosdehipatia.com.es/cultura/historia/julia-conesa-que-mi-nombre-no-se-borre-de-la-historia/

Santiago Velázquez J. 2002 Dulce Chacón: La reconciliación real de la guerra civil
aún no ha llegado. Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid. https://webs.ucm.es/info/especulo/numero22/dchacon.html

Montagut, E, 2016. Historia de España. La represión franquista. Nuevatribuna.es https://www.nuevatribuna.es/articulo/historia/represion-franquista/20160208174906125173.html

Cambra L. Fleta C. Gualdoni F. Altares G. 2006. Represaliados después del 39. El País https://elpais.com/diario/2006/07/23/domingo/1153626753_850215.html