Las lenguas como representaciones de pertenencia en “Volverse Palestina” de Lina Meruane

En este trabajo analizaré cómo las diferentes lenguas que se mencionan en la obra Volverse Palestina de Lina Meruane reflejan sentimientos de pertenencia en la autora-protagonista. Con “pertenencia” me refiero a la definición de Antonsich en que se describe el concepto como “un sentimiento personal e íntimo de sentirse ‘en casa’ en un sitio” (apud Lähdesmäki et al. 2016: 236). Como par del término “pertenencia” voy a usar el concepto de “no-pertenencia” que según Harris & Ganfoldo significa “un bienestar en no formar parte de algo” (apud Lähdesmäki et al. 2016: 238). Analizaré la función de las lenguas como representaciones de pertenecerse o no en algo: quiere decir, en algunas de las lenguas de la obra la protagonista se siente en casa, en otras no.

Para la autora-protagonista el castellano es la lengua en la que se siente más en casa. Es la lengua en que ha crecido en Chile y es la lengua que habla con sus padres y que hablaba con sus abuelos. La historia también se narra en castellano. Además, la narradora-protagonista se dirige en castellano a todos los parientes o amigos palestinos que sepan hablarlo –Ankar, Zima y Maryam–. La narradora también dedica un párrafo bastante largo a describir cómo la lengua castellana ha sido una manera de regreso para sus antepasados, lo que a su vez demuestra que siente fuertemente que el castellano es una parte de ella y algo en que su familia también se siente en casa:

Los inmigrantes árabes adquirieron el castellano a medida que perdían el idioma materno […] No les costó tampoco sumar el castellano a sus lenguas porosas: sus antepasados habían habitado el español durante siglos en la península ibérica, lo habían arabizado, le habían conquistado el alma con el silencioso paréntesis de la hache intercalada y de los alharacos prefijos árabes. Hablarlo ahora era otra manera del regreso. (p. 29-30)

Aunque el castellano es la lengua que mejor domina la protagonista, el árabe también despierta sentimientos de pertenencia en ella. Es un idioma que no habla y también describe que lo han olvidado sus parientes que han querido asimilarse a la cultura chilena. No obstante, la protagonista reconoce algo familiar, algo que le hace sentirse en casa en la manera árabe en que habla el taxista neoyorquino Jaser: “Debería ir allá, usted, dice activando mi palestinidad con el ritmo de su habla.” (p.40) Aunque la autora no habla el árabe, la entonación, el ritmo y la forma son algo que activan alguna parte de su identidad, algo en que pertenece. El árabe también está presente en el apellido Meruane de la protagonista, algo que construye una parte significante de su identidad. En varias partes de la obra también queda claro que se siente más cómoda usando términos árabes en vez de hebreos, por ejemplo, prefiere usar el nombre Jaffa en vez de Yafo.

El inglés también es un idioma que la protagonista usa en su vida diaria, tanto en Nueva York como en su viaje a Palestina. Sin embargo, parece que esta lengua no tiene un significado especial para ella, es una herramienta que usa para comunicarse con personas que no hablan el castellano. En situaciones en que se habla el inglés, la narradora no dedica descripciones a la lengua como hace en algunas partes del habla castellana o árabe. Además, se narran algunos diálogos parcialmente en inglés, por ejemplo, su conversación con las rusas en el aeropuerto de Londres:

El supervisor vino a buscarme y las rusas, reconociendo mi superioridad en el peligro, acusaron el trato preferencial que me otorgaban. Lucky you!, dijo una. Special treatment!, dijo la otra. Indeed, dije yo, sin volver la cara, […] (p.65)

Una lengua más que se menciona en la obra, pero que ningún de los familiares o amigos de la protagonista hablan, es el hebreo. Sin embargo, el hecho de que nadie cercano a la protagonista ni ella lo hablan es una demonstración de no-pertenencia. La autora-protagonista hasta no se siente a gusto cuando tiene que usar palabras hebreas: “Me gusta mucho Yafo, contesto, aunque la palabra que modulo por dentro es Jaffa.” (p.102) La protagonista no se siente en casa en el hebreo, ya que para ella esa lengua representa una cultura que no considera parte de su identidad, algo que no resuena con su palestinidad. La protagonista no se siente en casa hablando el hebreo, pero tampoco lo desea.

En la obra Volverse Palestina las distintas lenguas tienen una función importante: reflejan sentimientos de pertenencia. En conclusión, el castellano es la lengua más importante para ella y la lengua en la que se siente más en casa. El árabe, en menor medida, también despierta sentimientos de pertenencia en la protagonista ya que, aunque no lo habla, representa la palestinidad y sus raíces. El hebreo funciona como un ejemplo de no-pertenencia porque la protagonista no lo habla ni quiere hablarlo –para ella, representa la cultura israelí y quiere distanciarse de ella también por vías de la lengua–. El inglés también es una lengua bien presente en la obra, pero la narradora-protagonista parece no tener ninguna relación con él, funciona más bien como una herramienta de comunicación para ella.

BIBLIOGRAFÍA:

Fuentes principales

MERUANE, Lina (2016): Volverse Palestina. Barcelona: Penguin Random House.

Fuentes secundarias

LÄHDESMÄKI et al. (2016): “Fluidity and Flexibility of Belonging: Uses of the Concept in Contemporary Research.” Acta Sociologica 59 (3), pp. 233-247.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published.