La mano del emigrante

La obra La mano del emigrante (2001) de Manuel Rivas se trata de la historia de unos emigrantes gallegos que se han mudado a Inglaterra. La historia se cuenta desde el punto de vista del narrador, quien es el amigo de la protagonista, Castro. El narrador es un personaje en la historia, pero sus conocimientos se restringen a lo que percibe, o sea, no tiene acceso a las mentes de otros personajes. El objetivo de este texto es tratar de entender los pensamientos y acciones de la protagonista de la obra, Castro.

Al comienzo de la obra hay una descripción del paíño. Se describe que el paíño es el ave marina más pequeña de Europa y que vive todo el año en mar abierto. La historia comienza en una barra que se llama Old Crow. En la barra el narrador y Castro, al que considera como su mejor amigo, a menudo pasan tiempo con algunos otros gallegos. Castro trabaja como celador en un hospital Saint Thomas en Londres. El narrador y Castro van a hacer un viaje navideño a Galicia. Llaman a un taxi al aeropuerto, pero en camino su coche choca contra una barandilla. Castro muere y el narrador se lesiona. El narrador y otro amigo de Castro, Arturo Regueiro, viajan a Visma, a A Coruña, a casa de la madre de Castro, donde arrojan las cenizas de Castro al mar. Cuando la madre de Castro cuenta sobre la juventud de su hijo, el narrador se da cuenta que no sabía nada del pasado de su mejor amigo.

El lenguaje de la obra es coloquial, pero hay algunas partes que incluyen descripción muy detallada y un poco poética, por ejemplo, cuando el narrador describe los recuerdos: “…rondaban en la noche, trepaban por las hiedras y los desagües, gorgojeaban en los sumideros, se deslizaban como medusas por las vísceras grasientas de la ciudad.” El narrador admira a Castro y especialmente la mano tatuada de él. El narrador describe que tiene tatuados en tinta negra tres pequeños pájaros muy pequeños y sencillamente hechos, como ideogramas chinos. Describe también el movimiento de la mano de Castro repetidas veces: “La mano de los paíños temblaba”, “La mano de los paíños limpió el vaho del cristal por su lado”, “Siempre sucedía algo cuando se ponía en movimiento”. Incluso dice que la mano es un ser vivo y que se maravilla la mano.

Se puede entender un poco mejor los pensamientos de Castro, que, según su amigo, era un hombre de pocas palabras, cuando se cuenta sobre su juventud en Galicia. Castro tuvo que experimentar tres pérdidas durante su infancia. La primera pérdida fue su querida perra, Karenina, la que su madre tuvo que llevar a otro sitio, pero no se lo dijo al niño. La madre de Castro dice que durante la guerra, su marido, o sea el padre de Castro, Albino, tuve que esconderse, y le dijo a Castro que el padre se fue a América. Un hermano de la madre enviaba cartas de Buenos Aires con el nombre de Albino y Castro fue encantado por ellas. Cuando la madre quedó embarazada de Albino, fue forzado a mentir a Castro que su padre había muerto y ya no recibiría más cartas de él. Eso fue la segunda pérdida de Castro. La última pérdida ocurrió cuando Castro llevó a su hermana menor, Sira, a la pesca. Un golpe de mar arrastró a su hermana y a pesar de que intentó salvarla, no pudo.

La madre de Castro dice también que él tenía una fijación con la mano y que tenía que ver con el caso que intentó cogerle la mano de su hermana, pero se le escapó. Probablemente por eso, Castro había tatuado la mano, y los tres paíños eran un recuerdo constante de sus seres queridos perdidos: su perra, su padre y su hermana. Quizás los pájaros voladores simbolizaron la libertad y como eran aves marinas, le recordaban del mar, en la cercanía del cual pasó su infancia.

Tal vez por estas pérdidas que Castro había sufrido durante su infancia en su patria, España, no la consideraba como un hogar o un país agradable. Grita enojado: “¡Mi patria es un hospital!”, cuando alguien le dice que uno debe amar su patria. Además, es posible, que Castro había abandonado su país justamente por el hecho de que allí había tantas cosas que le recordaban los tristes sucesos.

Como conclusión, el tema de la obra es claramente la pérdida y la historia de Castro es algo que en realidad puede ocurrir a alguien. Circunstansias físicas, como malas condiciones climáticas o económicas, guerras y persecuciones son factores que provocan la emigración, pero también los factores mentales pueden causar el deseo de salir de su tierra. Un ambiente diferente puede ayudar a superar tiempos difíciles ocurridos en otro lugar.

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