La herencia de un exilio en Volverse Palestina y en Tela de sevoya: cómo tratan las obras la lengua y cultura “perdida”

Lina Meruane, descendiente de inmigrantes palestinos a Chile, y Myriam Moscona, descendiente de judíos sefardís inmigrantes a Bulgaria y luego a México, son ambas herederas de un exilio; Meruane de un exilio de los palestinos, y Moscona de un exilio de los sefardís. En este trabajo me interesa analizar cómo tratan las obras “Volverse Palestina” de Meruane y “Tela de sevoya” de Moscona esa herencia de un exilio y la pérdida de la lengua y cultura de los ancestros. Ambas obras relatan una historia familiar y un viaje en búsqueda de las raíces y de los orígenes, pero de una manera un poco distinto.

“Volverse Palestina” relata el viaje concreto y mental que la autora hizo a Palestina, hoy en día parte de Israel, en busca de sus orígenes. Es por una parte una crónica de viaje y un recorrido familiar, y por otra una investigación sobre la historia de Palestina, del conflicto israelí-palestino, y del lenguaje. Consta de recuerdos, de lecturas y de reflexiones sobre el pasado y el presente. Está organizada en tres secciones: la primera se sitúa en Chile donde la autora se interesa sobre las historias familiares de la inmigración a América Latina, en la segunda empiezan el planteamiento y las preparaciones de su viaje a Palestina y la tercera es su viaje concreto a Palestina.

Los temas centrales de la obra son la pérdida y el olvido de memorias, de historias, de las tierras y de la lengua y de los nombres, y a través de ellos, la pérdida de un parte de la identidad. Y de allí surge el intento de la búsqueda de la identidad y de las raíces. Primero la autora se sienta cierta distancia a su identidad palestina, sienta que sería “un regreso prestado, un volver en el lugar de otro”. “Lo palestino ha sido siempre para mí un rumor de fondo, un relato al que se acude para salvar de la extinción un origen compartido” (Volverse Palestina, p.17). Ella no habla árabe y se siente una chilena “comuna y corriente”. Pero empieza a interesarse sobre sus raíces y finalmente las tierras y la historia de sus abuelos y de su padre llegan a ser algo personal. Esto está reflexionado también en el título de la obra, porque cuando la autora “vuelve” a Palestina, también se vuelve Palestina, o sea la autora siente que llega a formar parte de esa herencia, de esa identidad palestina, de esas tierras. En el inicio el propósito del viaje era más bien nostálgico, con la curiosidad por el origen del apellido, pero en el final llega a ser más importante hacerse parte de la situación presente de los palestinos y también el proceso de cómo volver a un lugar que de hecho ya no existe.

“Tela de Sevoya” es una mezcla de varios relatos: relata el viaje de la autora a Bulgaria en busca de los últimos hablantes del judeoespañol, de sus orígenes familiares y de las últimas comunidades sefardíes de Bulgaria, pero también es una memoria del judeoespañol. Es un ensayo histórico y una crónica de viaje, conteniendo relato, poesía, y elementos autobiográficos, donde el pasado y el presente y lo imaginativo y el real se mezclan. Está escrito utilizando tanto el castellano como el judeoespañol y está compuesta de seis fragmentos que alternan en la novela: “Distancia del foco” conduce al lector a la historia familiar, “Molino de viento” incluye los sueños y el mundo imaginario de la autora, “Del diario del viaje” narra el viaje de la autora en busca de las raíces maternas y paternas, “Pisapapeles” es una reflexión de la condición sefardí y la historia del judeoespañol y “Kantikas” y “La cuarta pared” son un intento de rescate del judeoespañol a través de poemas, cartas y fragmentos de diarios.

Como “Volverse Palestina”, “Tela de sevoya” está marcado también con una serie de pérdidas: la pérdida del padre del autor, la pérdida de la patria (España y Bulgaria), y el peligro de la pérdida de la propia lengua, el judeoespañol. Pero el tema más importante sin duda es la lengua. Como está mencionado en la novela, la historia de los sefardís no está marcado por un solo exilio, sino por una cadena de exilios, pero lo que se ha conservado durante siglos y lo que es una base fundamental de la cultura y de la identidad sefardí, es la lengua común, el judeoespañol. La autora también se siente fuertemente ligado al pasado y a sus raíces justo a través de judeoespañol que oía hablar de niña, y la lengua se convierte en una manera en que es posible comunicar con los muertos y con el pasado en peligro de desaparecer. Aunque la autora viaja a Bulgaria y trata la situación histórica y la diáspora de los sefardís, son más importantes las memorias, la memoria personal de la autora y la memoria colectiva de los sefardís. Y estás memorias están tejidos con y del judeoespañol: “La única forma de traducción que la memoria tiene a sus alcances es el lenguaje. […] En ella conservamos los fotogramas de toda la cinta vital que nuestro cerebro nos traduce en forma de recuerdos.” (Tela de sevoya, p.81).

Todo el libro en sí es un intento de rescate o un homenaje para el judeoespañol y en cierta manera el judeoespañol es la protagonista de la novela. Cómo cita Cassani (Cultura Latinoam., 2017) a Moscona, “cuando una lengua muere, no desaparecen solo sus palabras, sino un mundo entero”. Pero mientras se recuerda y mientras se utiliza el lenguaje, el origen común no muere, y las muertes también siguen vivos. El título, “Tela de sevoya”, es el judeoespañol como marco idéntico que en la mente de la autora tiene varias capas, varias dimensiones, varias voces, varias memorias.

 En conclusión, la perdida y el olvido (de las tierras, de la lengua, de la cultura, de la historia) y la búsqueda de identidad y de las raíces son muy fuertemente presentes en ambas obras. Martín (El País, 2015) escribe sobre “Volverse Palestina” que es una llave con que Meruane trata de abrir su propia memoria palestina, pero, de hecho, en ambas de estas novelas se mencionan el hecho de que algunos de los expulsados (palestinos o sefardís) todavía conservan las llaves de sus antiguas casas, cómo símbolos de identidad, y ambas novelas se pueden considerar como llaves para abrir la propia memoria de las autoras. Pero lo que es diferente, es que mientras Meruane da más importancia a las tierras de sus padres y a la historia y a la situación actual de Palestina, Moscona trata más la lengua (el judeoespañol), que es más importante que la posición geográfica. Pero, de todos modos, la herencia que las autoras parecen tener no es una herencia traumática. Aunque la memoria palestina o sefardí es dolorosa, ambas autoras no parecen buscar justicia o provocar angustia en el lector, sino que las novelas son más bien un intento de luchar contra el olvido y la perdida de esas raíces y de esas memorias.

 

Bibliografía:

Meruane, Lina: “Volverse Palestina” (2015). Barcelona, Literatura Random House.

Moscona, Myriam: “Tela de sevoya” (2014). Barcelona, Acantilado.

Abdel Nasser, Tahia: “Palestine and Latin America: Lina Meruane’s Volverse Palestina and Nathalie Handal’s La Estrella Invisible”, Journal of Postcolonial Writing (2018, 54:2, 239-253). En: https://matskut.helsinki.fi/bitstream/handle/123456789/1171/Nasser_Palestine%20and%20latin%20America%20Lina%20Meruane%27s%20Volverse%20Palestina%20and.pdf?sequence=1

Cassani, Alessia: “El ladino como ‘maquina del tiempo’ en Tela de sevoya de Myriam Moscona“, Cultura Latinoam (vol. 25, núm. 1, enero-junio 2017, pp. 208-219). En: https://matskut.helsinki.fi/bitstream/handle/123456789/1197/Cassani_El%20ladino%20como%20maquina%20del%20tiempo%20en%20Tela%20de%20sevoya.pdf?sequence=1

Martín, Luisgé: “El regreso del que nunca estuvo”, El País (14.7.2015). En: https://elpais.com/cultura/2015/07/08/babelia/1436365990_063684.html

2 thoughts on “La herencia de un exilio en Volverse Palestina y en Tela de sevoya: cómo tratan las obras la lengua y cultura “perdida””

  1. Has hecho una comparación y observaciones muy interesantes entre las dos obras. Me gusta como has describido el título de Tela de sevoya y los fragmentos de la obra, parecen muy pertinentes. Muy buen comentario también sobre como las obras se centran en preservar las memorias y las raíces y no tratan de provocar fuertes sentimientos en el lector. No noté ningún otro aspecto que se podría mejorar en este trabajo, que quizás unificar los párrafos que sean más coherentes en relación con su longitud.

  2. Muchas gracias por tu trabajo, Elina. Ha sido un placer leer el texto, el análisis y la comparación de las dos obras es sutil, me parece que has conseguido captar muchos matices al buscar las similitudes y las diferencias entre ellas. Además el texto está bien estructurado, redactado y documentado. Muy bien!

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