El niño exiliado en Lo que mueve el mundo de Kirmen Uribe

En 1937 tras el bombardeo de Gernika se evacuaron miles de niños vascos en hogares de acogida repartidos por el mundo huyendo de la guerra. Basándose en hechos reales y en la memoria de personas reales, Lo que mueve el mundo de Kirmen Uribe (2013) cuenta la historia de la vida de un intelectual belga, Robert Mussche, comprometido con la lucha antifascista durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial. Robert acoge en su casa a una niña vasca de ocho años, Karmentxu, que cambiará su vida para siempre. Mi objetivo en este trabajo es analizar cómo se construye la experiencia del niño exiliado y como se relaciona con la memoria colectiva del País Vasco.

 

A pesar de que Karmentxu no es el personaje principal de la obra, su figura es importante y céntrico en cuanto a reconstruir la experiencia del niño exiliado. La experiencia de Karmentxu y los demás niños de la guerra en la obra se construye y se imagina a través de las experiencias verdaderas de las hermanas Mirante, a las que el propio escritor de la novela entrevistó. Por lo tanto, la novela de Uribe se puede definir como autoficción. Por un lado, Uribe se incluye en la historia contando su propia experiencia de cómo el libro llegó a ser a través de sus propios esfuerzos de investigar el tema tratado en el libro. El testimonio de Maruja y Carmen Mirante, niñas de la guerra, se toma forma en la novela como el personaje de Karmentxu, cuya experiencia se convierte en la voz de todos los niños vascos exiliados. Así Uribe participa de manera más intensa en la autoficcionalidad y para el lector resulta difícil distinguir si la historia se basa en la realidad o simplemente en las experiencias de los personajes entrevistados a lo largo del proceso del libro (Nafría Fernández 2018: 164). No se sabe hasta que punto los sucesos en la vida de Karmentxu se basan en experiencias verdaderas o en la imaginación de Uribe.

 

El exilio de los niños vascos tiene características especiales no por su carácter vasco sino por ser una experiencia vivida en la infancia (González-Allende & Ascunce Arrieta 2016: 61). Por esta razón, se puede encontrar el mismo tipo de elementos en otras novelas que tratan de la migración de los niños de la guerra, pero en otro contexto. Por ejemplo, en las novelas de los niños finlandeses que tuvieron que migrar a Suecia se trata el trauma y el hecho de quedarse en el medio de dos países (Melkas 2018). En estas novelas se acentúa la diferencia entre la Finlandia pobre y la Suecia próspera (op. cit.). Lo mismo ocurre en Lo que mueve el mundo. Bilbao se describe como un lugar pobre e inseguro con poca cultura y donde los padres son ausentes y fríos. En cambio, Gante se ve como una ciudad próspera y segura con alta cultura, donde los padres dedican su tiempo para estar con los niños. Esta diferencia se hace visible desde el punto de vista del niño:

 

“Otra cosa que les sorprendió gratamente fue el hecho de tener juguetes en casa. Cada cual los suyos; algo así era indispensable en el País Vasco. Aquellos juguetes les daban a los niños cierta calidez, una especie de seguridad. Para ellos, ese fue el cambio más destacado: tenían juguetes; no jugaban en la calle, como en Bilbao, con llantas de hierro oxidado o con pelotas hechas con trapos viejos. En Gante, tenían muñecas, camioncitos, grúas, bicicletas; aunque sus padres fueran de la clase trabajadora.” (Uribe 2013: 29).

 

Las diferencias entre los dos países se concretan con ejemplos importantes para los niños, con los juguetes, los que en Bilbao no eran nada más que pelotas hechas con trapos viejos, mientras la prosperidad de Gante se simboliza en la gran variedad de juguetes diferentes. Así, se idealiza además el país de acogida, lo que es típico en experiencias del exilio.

 

Aunque Gante se ve como una ciudad ideal para los niños, no pueden olvidar su lugar natural. Ascunce Arrieta (2016: 62) afirma que era lo normal que los niños se adaptaran sin problemas a los nuevos países y sus culturas, aunque nunca dejaron de soñar con su tierra de origen. Aquí se refleja el sentimiento de quedarse en el medio de dos países. En una ocasión el hermano de Karmentxu, Ramón, quiere enviar un mensaje a la casa de su abuela en la pata de una paloma. Al preguntarle qué le diría, contesta: “Que la echo de menos, pero que estoy contento” (Uribe 2013: 31). Karmentxu también posee esa nostalgia hacia su tierra de origen y se concreta cuándo Robert la lleva a ver una actuación de un grupo de canción y danza vasca: “Al ver aquellas camisas azules y pañuelos de cuadros, Karmentxu se acuerda del puerto de Santurce” (op. cit.). Se puede decir que un símbolo nacional, como en este caso son las camisas y los pañuelos, provoca el recuerdo.

 

Narrar el exilio desde la experiencia de un niño puede servir de manera eficiente para tratar un trauma en una manera que afecte a la gente (Melkas 2018). Las experiencias de los niños exiliados en la obra son marcadas por el sentimiento de estar en el medio. Por un lado, están contentos en su nuevo país tranquilo y rico, pero, por otro lado, nunca se pierde esa nostalgia que uno siente hacia su país de origen.

 

Hay que destacar también el punto de vista colectivo-histórico de la obra. El exilio sigue siendo un tema muy recurrente en la cultura popular del País Vasco y está presente en muchas canciones, películas y libros. En su entrevista, Ascunce Arrieta (2016: 50) dice que “la historia del País Vasco es una historia de exilios, de manera que el exilio y la emigración son partes fundamentales de su identidad”. Según Melkas (2018: 89) experiencias traumáticas son subjetivas, pero especialmente cuando se relacionan con las guerras y migraciones masivas, son también intensivamente colectivas. Sánchez Zapatero (2010: 25) añade que la memoria individual solo adquiere su significado cuando se relaciona con las estructuras conceptuales que se crea, por ejemplo, a través de la literatura. Dicho esto, podemos decir que en la obra literaria de Uribe, la experiencia subjetiva de las hermanas Mirante se convierte en una memoria colectiva del País Vasco.

 

González-Allende, I., & Ascunce Arrieta, J. Á. (2016). «El mundo del exilio es parte de nuestra historia y de nuestra cultura». Entrevista a José Ángel Ascunce Arrieta. En I. González-Allende (Eds.). El exilio vasco: Estudios en homenaje al profesor José Ángel Ascunce Arrieta (pp. 43-78). Bilbao: Universidad de Deusto.

Melkas, K. (2018). Children in-between–the Entangled History of Finland and Sweden in Svinalängorna, Mother of Mine and Ingenbarnsland. Studia Fennica Litteraria 11, 83.

Nafría Fernández, M. J. (2018). La responsabilidad del autor en un contexto de crisis: Kirmen Uribe y el compromiso con la memoria. Revista de lenguas y literaturas catalana, gallega y vasca, 22, 155-168.

Sánchez Zapatero, J.(2010). La cultura de la memoria. Pliegos de Yuste: revista de cultura y pensamiento europeos, 25-30.

Uribe, K. (2013). Lo que mueve el mundo. Barcelona: Seix Barral.

3 thoughts on “El niño exiliado en Lo que mueve el mundo de Kirmen Uribe”

  1. Describes muy bien cómo la experiencia colectiva del exilio se percibe a través de los sentimientos de los niños vascos. Me ha gustado la comparación con los niños finlandeses también. Muy interesante.

  2. Tu trabajo está bien estructurado y se apoya en diferentes artículos académicos para apoyar los argumentos. El tema de los niños exiliados y las huellas que la migración deja en su identidad es muy interesante y necesita mayor investigación en todos los campos académicos posibles. Me hubiera gustado leer más de tu opinión personal sobre cómo la novela construye la experiencia de los niños vascos exiliados como memoria colectiva a través de la historia de los niños de la obra. ¿Es la finalidad de la obra fomentar el debate de un tema no muy conocido, denunciar y darle voz a las víctimas olvidadas o también busca crear un debate sobre las políticas de migración de la época, la tolerancia a la multiculturalidad de la época y las huellas que el exilio deja en toda una generación?

  3. Gracias por tu trabajo, Tuulia, y por introsudirnos una obra más relacionada con el tema migratorio. La experiencia de los niños exiliados y sus represenntaciones literarias son una cuestión muy interesante. Te has documentado bien y has elegido buenos ejemplos de la obra. Al igual que a Ilona, la comparación con el caso finlandés me ha parecido muy oportuna, ya que la situación de los niños en los dos casos ha sido similar. También consigues conectar la obra con la cuestión más amplia de la memoria colectiva vasca. Lo que quizás habría podido explicar un poco más es la aportación específica de la obra a la memoria colectiva: ¿crees que aporta un punto de vista novedoso o, por el contrario, refuerza ideas o tópicos existentes o dominantes?

    Por cierto, si alguien quiere leer más ficción sobre los niños de la guerra, recomiendo la novela Cartas desde la ausencia de Emma Riverola (la tengo en el despacho y la puedo prestar a quien quira leerla).

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